El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, declaró que no descarta la posibilidad de atacar las centrales eléctricas de Irán, incluidas las centrales nucleares, en el contexto del ultimátum del presidente Donald Trump sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz que está poniendo a la región en una situación peligrosa.
En una entrevista en el programa Face the Nation de CBS, al Sr. Waltz se le preguntó si la central nuclear de Bushehr, la instalación más grande de Irán, podría convertirse en un objetivo. Respondió: "No descartaré ninguna opción".
Esta declaración es una continuación de la dura declaración anterior de Trump, cuando advirtió que "eliminaría" las centrales eléctricas de Irán si Teherán no reabriera la ruta marítima a través del Estrecho de Ormuz en 48 horas. Esta es una ruta de transporte estratégica, donde se transborda la mayor parte del petróleo mundial.
Según Waltz, no solo las instalaciones nucleares, Estados Unidos también podría apuntar a otras centrales eléctricas de gas y térmicas a gran escala en Irán, incluidas las instalaciones cercanas a la capital, Teherán.
Todas las opciones se están poniendo sobre la mesa", enfatizó, mostrando que Washington está dispuesto a ampliar el alcance de los ataques para debilitar la capacidad militar e industrial de defensa de Teherán.
La central nuclear de Bushehr, ubicada a orillas del Golfo Pérsico, a unos 1.200 km de Teherán, fue construida con el apoyo del grupo energético ruso Rosatom y entró en funcionamiento en 2011, con una capacidad de aproximadamente 1.000 MW. Es un símbolo del programa de energía nuclear civil de Irán.
Anteriormente, la Agencia Internacional de Energía Atómica dijo que una ojiva había caído en un área a unos 350 metros de Bushehr, lo que generó serias preocupaciones sobre la seguridad nuclear. La agencia advirtió que los ataques cerca de las instalaciones nucleares violan los principios básicos de seguridad internacional. La parte rusa también condenó enérgicamente el incidente.
En respuesta, Irán envió un mensaje igualmente duro. Funcionarios militares de este país declararon que atacarían las instalaciones energéticas y de recursos hídricos en Israel, así como los países del Golfo si eran atacados. Al mismo tiempo, Teherán advirtió que cerraría por completo el Estrecho de Ormuz a todos los barcos, no solo a los "rivales", si sus instalaciones energéticas eran atacadas.
El movimiento de "ojo por ojo" entre las dos partes está acercando a la región de Oriente Medio a una confrontación directa, con el riesgo de extenderse al sector energético, la arteria vital de la economía global.