Solo en los primeros 3 meses de 2026, todo el país registró más de 25.000 casos de enfermedad de manos, pies y boca. Más preocupante aún, hubo 4 muertes infantiles. Solo la región sur representa casi el 72% del número total de casos en todo el país, y sigue siendo un punto caliente de la epidemia. Ciudad Ho Chi Minh registró casi 11.000 casos en las primeras 12 semanas del año, el número de casos graves de grado 2B o superior se multiplicó por 5, junto con 4 muertes. Estas cifras son suficientes para mostrar el nivel alarmante de esta epidemia.
Lo que preocupa a los expertos no es solo el rápido aumento del número de casos, sino también la reaparición del Enterovirus A71 (EV71), una cepa de virus que a menudo causa complicaciones graves, que puede afectar a los nervios, el sistema cardiovascular, respiratorio y provocar la muerte. Cuando el peligroso agente patógena regresa justo en el momento de entrar en el ciclo de brotes, el riesgo es aún mayor para los niños pequeños, especialmente los niños de 1 a 5 años, una edad en la que no tienen conciencia de la autoprotección y viven concentrados en guarderías y jardines de infancia.
Esta realidad muestra que la enfermedad de manos, pies y boca nunca ha sido una enfermedad "ligera" como mucha gente pensaba. No pocos padres todavía están acostumbrados a ver la enfermedad a través de algunas erupciones rojas, algunas úlceras bucales y luego piensan que solo el cuidado en casa es suficiente. Pero la distancia desde un caso común a una evolución grave, especialmente con la cepa EV71, a veces es muy corta. Solo un detejo lento o ser subjetivo con los signos de advertencia, las consecuencias pueden ser muy graves.
Por lo tanto, es necesario que el Ministerio de Salud emita una directiva urgente a las localidades en este momento. Pero la dirección administrativa, por drástica que sea, no será suficiente si la vigilancia no comienza en cada familia, cada clase, cada guardería.
Las lecciones de muchas temporadas epidémicas anteriores muestran que los lugares más propensos a brotar no son los hospitales, sino los centros de cuidado infantil, las guarderías, los grupos de niños familiares, donde los niños están en contacto cercano, comparten juguetes, viven en grupos, pero la conciencia de higiene todavía depende completamente de los adultos. Un juguete que no se limpia, una superficie de mesa y sillas que no se desinfecta adecuadamente o unas manos que no se han lavado bien con jabón, pueden convertirse en un eslabón que hace que los gérmenes se propaguen.
Por lo tanto, recomendaciones como "comer limpio, vivir limpio, manos limpias, juguetes limpios" pueden sonar simples, pero son la línea de defensa más importante. Lo notable es que estas medidas no son tan nuevas, difíciles ni costosas como el tratamiento de casos graves. La dificultad radica en si se puede mantener la seriedad y la regularidad o no.
Desde la perspectiva del sector de la salud, el requisito de fortalecer la vigilancia, la detección temprana, el manejo definitivo de los brotes, la asignación de líneas de tratamiento, el seguimiento de casos graves y el control de la infección cruzada en los hospitales es completamente correcto. Pero desde una perspectiva social, la prevención de la enfermedad de manos, pies y boca no puede ser solo un asunto del sector de la salud. Esa es también la responsabilidad de las escuelas, los cuidadores de niños, los padres y toda la comunidad.