Según Verywell Health, las bayas como los arándanos son una rica fuente de antioxidantes, especialmente la antocianina, el compuesto que crea el color azul púrpura característico de esta fruta. La antocianina interesa a muchos investigadores debido a su capacidad antioxidante y su papel en la protección de las células contra los efectos de los radicales libres.
Cuando se combina con semillas de chía, este plato no solo proporciona compuestos antioxidantes, sino que también complementa fibra, proteínas vegetales, ácidos grasos de origen vegetal omega-3 (ALA) y muchas vitaminas y minerales esenciales para el cuerpo.
Esta es una combinación que suele aparecer en menús saludables gracias a la provisión de una variedad de nutrientes.
Según los expertos en nutrición, una dieta rica en antioxidantes puede contribuir a reducir el estrés oxidativo en el cuerpo.
El estrés oxidativo ocurre cuando la cantidad de radicales libres excede la capacidad de resistencia del sistema de protección natural, lo que puede dañar las células y los tejidos. Se cree que esta condición está relacionada con el proceso de envejecimiento, así como con el desarrollo de muchas enfermedades crónicas.
Sin embargo, los expertos también señalan que los alimentos ricos en antioxidantes solo juegan un papel en el apoyo a la salud general y no son una medida para tratar enfermedades.
Además de su notable contenido de antioxidantes, los arándanos también proporcionan vitamina C, vitamina K y manganeso.
Mientras tanto, las semillas de chía contienen una alta cantidad de fibra soluble. Cuando se remojan en agua o se combinan con alimentos de alta humedad como el yogur, las semillas de chía formarán una forma de gel que ayuda a ralentizar el proceso digestivo y aumentar la sensación de saciedad.
La cantidad de fibra tanto en los arándanos como en las semillas de chía también es beneficiosa para el microbioma intestinal. La fibra es una fuente importante de nutrición para las bacterias beneficiosas en el tracto digestivo, lo que contribuye a mantener el equilibrio del microbioma intestinal y apoya una función digestiva saludable.
También se cree que una dieta rica en fibra está relacionada con la salud cardiovascular y un mejor metabolismo.
Además, el plato que combina arándanos y semillas de chía tiene una cantidad de calorías relativamente razonable pero rica en nutrientes, adecuado para el desayuno, los refrigerios o después del ejercicio.
La combinación de carbohidratos naturales de la fruta, fibra y grasas saludables de las semillas de chía ayuda a crear una sensación de saciedad más duradera que muchos snacks procesados.
La forma de usarlo es bastante sencilla. Se pueden usar unos 100 g de arándanos frescos o congelados combinados con 1 cucharada de semillas de chía empapadas. Esta mezcla se puede comer con yogur natural o moler con batidos para aumentar el valor nutricional.
Los expertos recomiendan priorizar el uso de arándanos frescos o congelados enteros.
Los productos procesados como mermeladas, jarabe o arándanos secos con azúcar suelen contener una alta cantidad de azúcar añadido, lo que puede reducir los beneficios para la salud de los alimentos.