Sin embargo, los expertos en nutrición creen que usarlo con demasiada frecuencia o en exceso puede aumentar el riesgo de trastornos lipídicos y enfermedades cardiovasculares.
Según la revista Harvard Health, la grasa de cerdo contiene un contenido bastante alto de grasas saturadas. Este tipo de grasa, si se consume en exceso, puede aumentar el colesterol LDL, comúnmente llamado "colesterol malo", lo que promueve la formación de placas ateroscleróticas en los vasos sanguíneos.
Los expertos dicen que las grasas saturadas no son el enemigo total, pero es importante comerlas con moderación. El abuso de grasas animales durante mucho tiempo puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas con sobrepeso, presión arterial alta o diabetes.
La nutricionista Katherine Patton de la Clínica Cleveland (EE. UU.) aconseja a las personas que no eliminen completamente las grasas, sino que prioricen las fuentes de grasas insaturadas como el aceite de oliva, el aceite de colza, el pescado graso y los frutos secos. Esto ayuda al cuerpo a seguir absorbiendo suficiente energía y vitaminas liposolubles, limitando los efectos adversos en el sistema cardiovascular.
Los expertos también dan algunos consejos para las personas que usan grasa de cerdo con regularidad:
No se debe usar grasa de cerdo para freír una y otra vez. Limite los platos fritos con mucha grasa. Combine muchas verduras verdes y fibra para apoyar el metabolismo de las grasas. Use aceite vegetal alternativamente en lugar de grasa animal en algunas comidas. Las personas con colesterol alto o enfermedades cardíacas deben controlar la cantidad de grasa de cerdo de forma más estricta.
La Asociación Americana del Corazón recomienda que la cantidad de grasas saturadas represente menos del 10% de la energía total diaria para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.