La deshidratación y la falta de micronutrientes hacen que el cuerpo se agote fácilmente en verano.
El calor prolongado hace que muchas personas caigan a menudo en un estado de fatiga, somnolencia, dificultad para concentrarse o dolor de cabeza. No pocos casos piensan que esta es solo una reacción normal del cuerpo al clima bochornoso. Sin embargo, los expertos advierten que esta condición a veces puede estar relacionada con la falta de nutrición o trastornos de salud que deben ser monitoreados.
Según Shelly Mahajan, una enfermera que trabaja en la India, el cuerpo tiene que trabajar más para mantener una temperatura estable en verano. El proceso de sudoración excesiva hace que el cuerpo pierda agua y electrolitos importantes como sodio, potasio y magnesio. Esto puede causar fatiga, mareos, disminución de la capacidad de concentración y calambres.
Además de los factores climáticos, los cambios en los hábitos de vida en verano también aumentan el riesgo de deficiencia de micronutrientes. Muchas personas comen de forma irregular, duermen mal o consumen demasiadas bebidas que contienen cafeína y azúcar, lo que hace que el cuerpo pierda energía más fácilmente.
Los expertos dicen que la deficiencia de vitamina D, vitamina B12 y hierro son causas comunes de fatiga prolongada. La deficiencia de vitamina D puede causar dolor y debilidad corporal. Mientras tanto, la deficiencia de vitamina B12 afecta la actividad nerviosa y el proceso de generación de energía. La deficiencia de hierro, especialmente en las mujeres, puede provocar anemia con manifestaciones de piel pálida, dificultad para respirar y disminución de la resistencia.
No se debe ser subjetivo si la fatiga dura muchos días.
Según Michael Joyner, fisiólogo del sistema médico de la Clínica Mayo en Estados Unidos, la deshidratación prolongada en condiciones climáticas cálidas puede afectar la circulación sanguínea, la función nerviosa y la movilidad del cuerpo.
Los médicos recomiendan que las personas monitoreen signos como fatiga prolongada incluso después de descansar lo suficiente, dolores de cabeza frecuentes, mareos, dificultad para concentrarse o dificultad para respirar. Si los síntomas duran más de una o dos semanas, los pacientes deben consultar a un médico para un chequeo de salud general y realizar las pruebas necesarias.
Para limitar el agotamiento en verano, los expertos recomiendan beber suficiente agua todos los días, complementar con frutas y verduras, dormir a tiempo, limitar la exposición al calor durante largos períodos y mantener un ejercicio adecuado.