La grasa abdominal, especialmente la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos de la cavidad abdominal, no solo afecta la apariencia, sino que también está relacionada con muchas enfermedades peligrosas como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y los trastornos metabólicos. Según los expertos, esta condición también está estrechamente relacionada con la salud hepática.
El Dr. Sonal Asthana, consultor principal del Departamento de Cirugía Hepatobiliar Pancreática y Trasplante de Hígado, Hospital Aster CMI, Bangalore (India), el exceso de grasa abdominal puede afectar directamente al hígado porque esta grasa no solo se encuentra debajo de la piel sino que también rodea los órganos internos. Cuando se acumula en exceso, aumenta la inflamación y la resistencia a la insulina en el cuerpo, lo que promueve el proceso de acumulación de grasa en el hígado. Con el tiempo, esto puede provocar hígado graso no alcohólico, incluso en personas que no beben alcohol con regularidad.
Si no se controla, la enfermedad del hígado graso puede empeorar, causando hepatitis y la formación de tejido cicatricial en el hígado. Esta condición puede provocar cirrosis, afectando gravemente la función hepática y, en algunos casos graves, puede causar insuficiencia hepática. Los expertos también enfatizan que la grasa abdominal a menudo va acompañada de otros factores de riesgo como la obesidad, la diabetes tipo 2, el colesterol alto y la presión arterial alta, lo que aumenta la presión sobre el hígado.
Un estudio de 2023 publicado en la revista Human Nutrition and Metabolism mostró que la grasa visceral tiene la capacidad de secretar sustancias inflamatorias y liberar ácidos grasos libres en la sangre, afectando directamente al hígado. Cuando el hígado tiene que recibir demasiada grasa y señales inflamatorias, las células hepáticas almacenarán exceso de lípidos, lo que provocará la grasa hepática. Este proceso crea un círculo vicioso cuando la resistencia a la insulina continúa promoviendo la acumulación de más grasa abdominal.
Según los investigadores, la inflamación prolongada causada por la grasa visceral puede cambiar la actividad de las células hepáticas, dificultando la autocuración del hígado y aumentando el riesgo de daño a largo plazo. La reducción de la grasa abdominal se considera un factor importante para ayudar a reducir la presión sobre el hígado y limitar la progresión de la enfermedad del hígado graso.
Para proteger la salud hepática, la Dra. Asthana recomienda mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente y construir una dieta saludable. Reducir el azúcar, limitar los alimentos procesados, dormir lo suficiente y evitar el abuso de alcohol también juega un papel importante en el control de la grasa abdominal.
Los expertos enfatizan que cambiar el estilo de vida temprano puede ayudar a reducir la grasa visceral, mejorar la función hepática y prevenir complicaciones peligrosas en el futuro. Controlar la grasa abdominal no es solo un problema estético, sino también un factor importante para la salud en general.