Algunos estudios han demostrado que promover la dieta mediterránea como un modelo de alimentación saludable puede ayudar a prevenir el aumento de peso y el desarrollo de sobrepeso/obesidad.
El consumo de pan, que forma parte de la dieta mediterránea tradicional, ha seguido disminuyendo en España y en todo el mundo, debido a la opinión pública de que el pan causa obesidad.
La investigación actual se lleva a cabo para evaluar si los patrones alimenticios que incluyen pan están relacionados con la obesidad y el exceso de grasa abdominal, tanto en la población en general como en las personas que están siendo tratadas por obesidad.
Los resultados de este estudio muestran que la reducción del consumo de pan blanco, pero no de pan integral, en el contexto de una dieta mediterránea está relacionada con un aumento de peso y una menor reducción de grasa abdominal.
Parece que los diferentes ingredientes entre el pan integral y el pan blanco tienen diferentes efectos en el peso corporal y la grasa abdominal. Sin embargo, el término "pan integral" debe definirse más claramente para su uso en estudios epidemiológicos.
Finalmente, los estudios complementarios que utilizan métodos tradicionales de producción de pan deben analizar este impacto en el peso corporal y regular el metabolismo.