La cadena de suministro de leche soporta una gran presión en clima extremo
Las prolongadas olas de calor que se preparan para ocurrir plantean un grave desafío para la industria alimentaria en muchos países. Entre ellos, la leche se considera uno de los productos más sensibles a la temperatura porque es muy fácil de dañar si no se conserva adecuadamente.
Dhruv Tomar, experto en investigación y fundador de M-Lense Research en la India, dijo que las altas temperaturas hacen que las bacterias crezcan más rápido en la leche fresca si el producto no se enfría inmediatamente después de la recolección o durante el transporte.
Según el Sr. Tomar, solo una breve interrupción en la cadena de almacenamiento en frío puede reducir la calidad del producto y aumentar el riesgo de infección. Esto es particularmente peligroso para niños, ancianos y personas con sistemas inmunitarios débiles.
Este experto opina que las largas rutas de transporte, la congestión del tráfico y los cortes de energía en verano dificultan aún más mantener temperaturas estables. Estas presiones pueden aumentar el riesgo de que los alimentos se echen a perder antes de llegar a los consumidores.
Más preocupante aún, los pequeños establecimientos minoristas y los mercados tradicionales a menudo carecen de sistemas modernos de control de temperatura. Muchos productos lácteos todavía se exhiben en condiciones cálidas prolongadas, creando un ambiente favorable para la proliferación de bacterias.
El cambio climático aumenta el riesgo de inseguridad alimentaria
No solo afecta la conservación, sino que el calor extremo también afecta directamente a las actividades de cría de vacas lecheras. El aumento de la temperatura hace que los animales pierdan el apetito, se deshidraten y disminuya la producción de leche.
Según Dhruv Tomar, el clima severo está ejerciendo presión sobre toda la cadena de suministro de alimentos, desde la producción, el transporte hasta el consumo. Esto obliga a la industria láctea a invertir más en sistemas de almacenamiento en frío, tecnología de monitoreo de temperatura en tiempo real y procesos de control de calidad.
Los expertos en seguridad alimentaria también recomiendan a los consumidores que prefieran comprar leche de fuentes de confianza, que comprueben cuidadosamente el embalaje, la fecha de caducidad y las condiciones de almacenamiento antes de usarla. Después de comprar, el producto debe enfriarse inmediatamente y no debe dejarse en un ambiente de alta temperatura durante demasiado tiempo.
Además, las personas no deben usar absolutamente leche que muestre signos de cambio de color, cambio de olor o hinchazón del empaque..., porque esto podría ser un signo de que el producto ha sido contaminado.
En el contexto del cambio climático que hace que las olas de calor aparezcan con más frecuencia, la seguridad alimentaria se está convirtiendo en un problema de salud pública que necesita especial atención.