Según los médicos, cuando el bebé fue hospitalizado, el tumor ya había aparecido con necrosis y sangrado prolongado. Con una cantidad de sangre muy pequeña en los recién nacidos, la pérdida continua de sangre hizo que el paciente cayera rápidamente en shock por pérdida de sangre y tuviera que recibir transfusiones de sangre de emergencia.
Ante la evolución crítica, el equipo de Reanimación Neonatal junto con el Departamento de Cirugía General - Oncología del Hospital Infantil de la ciudad organizaron una consulta urgente para evaluar exhaustivamente y unificar el plan de tratamiento. Después de sopesar cuidadosamente los beneficios y los riesgos, los médicos decidieron realizar una cirugía de emergencia para detener el sangrado y extirpar completamente el hemangioma.
Esta se considera una cirugía de muy alta dificultad. El tumor contiene muchos vasos sanguíneos, por lo que siempre existe el riesgo de hemorragia masiva durante la cirugía. Incluso un pequeño error puede hacer que el paciente pierda una gran cantidad de sangre, amenazando su vida.
No solo eso, después de extirpar el tumor, los médicos también tuvieron que calcular meticulosamente cada incisión y el plan de reconstrucción con extensiones de piel para cerrar la incisión y minimizar el impacto en el desarrollo natural del rostro cuando el niño creciera. El objetivo no era solo salvar la vida del paciente pediátrico, sino también ayudarlo a tener la oportunidad de desarrollarse con una apariencia casi normal en el futuro.
Después de la cirugía y el proceso de tratamiento intensivo, la salud del paciente pediátrico mejoró. Diez días después de la cirugía, la herida se curó sin problemas, el tumor se eliminó por completo y el bebé cumplió con las condiciones para ser dado de alta en la alegría de la familia y el equipo médico.
Según el Hospital Infantil de la ciudad, el éxito del caso es el resultado de la estrecha coordinación entre muchas especialidades, desde reanimación, cirugía, anestesia hasta enfermería.
Los médicos dijeron que cada caso salvado no solo brinda una oportunidad de vida para un paciente pediátrico, sino que también abre un nuevo futuro para toda la familia. Para casos raros y críticos como los anteriores, la detección temprana, el traslado a un centro médico especializado y la intervención oportuna son decisivos para preservar la vida y la calidad de vida de los niños.