Muchas personas creen que las frutas frescas siempre son una mejor opción que los alimentos congelados en términos de nutrición. Sin embargo, para los jugos como los arándanos, las fresas o las frambuesas, congelar inmediatamente después de la cosecha puede ayudar a preservar una gran cantidad de vitaminas, antioxidantes y nutrientes importantes.
La Sra. Chitra BK, Jefa del Departamento de Nutrición del Hospital del Instituto de Ciencias Médicas Krishna (KIMS), Bengaluru (India), dijo que las bayas congeladas aún conservan casi todo su valor nutricional y son una opción adecuada cuando las frutas frescas no están disponibles o el precio es demasiado alto.
Según la Sra. Chitra, la mayoría de las bayas se congelan inmediatamente después de la cosecha. Este proceso ayuda a conservar muchos nutrientes importantes como vitamina C, fibra, antioxidantes y polifenoles. Aunque pueden producirse pequeñas pérdidas durante la conservación, la diferencia nutricional entre las bayas frescas y congeladas en general es insignificante.
Otra ventaja de las bayas congeladas es que tienen un mayor tiempo de conservación, lo que ayuda a reducir el desperdicio de alimentos y crea condiciones para que los consumidores complementen frutas ricas en nutrientes durante todo el año. La congelación tampoco cambia significativamente el contenido de fibra, un componente importante para la salud del sistema digestivo, el control del azúcar en sangre y el mantenimiento de la sensación de saciedad.
Esta afirmación se refuerza por un estudio publicado en 2017 en la revista Food Composition and Analysis. El estudio comparó los valores nutricionales de las frutas y verduras en estado fresco, congelado y refrigerado.
Los científicos analizaron el contenido de nutrientes en los arándanos y las fresas. Los resultados mostraron que las bayas congeladas aún conservan muchas vitaminas importantes a un nivel equivalente a las frutas frescas.
En particular, el estudio también descubrió que las frutas frescas pueden perder parte de sus nutrientes cuando se almacenan en el refrigerador durante muchos días después de la cosecha. Mientras tanto, congelar inmediatamente después de la cosecha ayuda a retener un contenido de vitaminas más estable. Esto demuestra que las bayas congeladas pueden ser una opción nutricional que no es inferior a las frutas frescas.
Para aprovechar al máximo los beneficios para la salud, la Sra. Chitra recomienda descongelar correctamente antes de usar o combinar con batidos, yogur, avena y refrigerios. Los consumidores también deben evitar congelar y descongelar repetidamente porque puede afectar la calidad del producto.
Además, los consumidores deben priorizar las bayas congeladas puras, sin azúcar. Según los expertos, algunos productos se añaden azúcar para aumentar el sabor, lo que aumenta la cantidad de azúcar y energía en la dieta.
Las bayas congeladas son una opción conveniente, fácil de conservar y aún proporcionan grandes cantidades de vitaminas, antioxidantes y fibra. Cuando se usan correctamente, pueden convertirse en parte de una dieta saludable y equilibrada.