En los calurosos meses de verano, la tasa de pacientes con cálculos renales tiende a aumentar repentinamente.
Según el Dr. Aditya Nayak, consultor de nefrología del Hospital Policlínico Zen (Mumbai, India), cuando la temperatura aumenta, el cuerpo suda mucho, lo que provoca deshidratación. Esto hace que la orina sea más concentrada y hace que los minerales (como calcio, oxalato, ácido úrico) se cristalicen fácilmente en los riñones, formando cálculos.
Un estudio de 2025 mostró que incluso el ejercicio de alta intensidad en verano aumenta el riesgo de cálculos renales si no se presta atención a la compensación electrolítica. La pérdida de agua y minerales esenciales a través del sudor hace que los riñones tengan que sobrecargarse para filtrar los residuos en un ambiente con muy pocos líquidos.
Los hombres y los adultos de mediana edad suelen tener un mayor riesgo de enfermedad en climas cálidos, especialmente aquellos que tienen que trabajar al aire libre como trabajadores de la construcción o repartidores. Los investigadores explican que estos grupos suelen estar más expuestos al calor debido al trabajo al aire libre o las actividades diarias. Esto aumenta la sudoración y la deshidratación.
Las personas que tienen el hábito de comer salado o que han tenido antecedentes de cálculos renales deben estar especialmente atentas durante las olas de calor prolongadas.
Los cálculos renales pueden progresar silenciosamente, advirtió el Dr. Nayak sobre signos a tener en cuenta, como dolor repentino en la parte baja de la espalda, micción frecuente, sangre en la orina o náuseas.
Para proteger los riñones en verano, el Dr. Nayak recomienda algunas soluciones como:
Priorizar la hidratación: Esta es la medida de protección más importante. Las personas sanas deben beber de 2 a 3 litros de agua al día. Especialmente las personas con antecedentes de cálculos renales deben beber de 3,5 a 4 litros para asegurar que la cantidad de orina producida alcance al menos 2,5 litros al día, lo que ayuda a diluir los minerales.
En cuanto a los hábitos alimenticios, debes limitar el consumo de sal (la sal es un factor que empuja el calcio a la orina, causando cálculos directamente); priorizar frutas como el limón y la naranja porque contienen citrato (una sustancia que ayuda a evitar que los cristales minerales se peguen); complementar los electrolitos naturales como el agua de coco (rica en potasio y magnesio, que ayuda a reducir la formación de cristales),...
Si experimenta dolor de espalda intenso acompañado de fiebre o vómitos persistentes, es una señal que debe evaluarse inmediatamente por un urólogo. Dependiendo del tamaño de los cálculos, los médicos pueden recetar medicamentos, disolver los cálculos en el cuerpo o realizar una cirugía laparoscópica para prevenir complicaciones peligrosas para la función renal en el futuro.