Sin embargo, en medio de un mercado de leche diverso con muchas etiquetas, publicidad y diferentes canales de distribución, no pocos padres se preguntan cómo elegir un producto realmente seguro para sus hijos.
Según los expertos en nutrición, el primer factor a tener en cuenta es el origen y la legalidad del producto. La leche para niños pequeños debe tener etiquetas completas, indicando claramente el nombre del producto, el fabricante, el lugar de producción, el número de lote, la fecha de producción y la fecha de caducidad. Los productos que no tienen vietnamita, la unidad de importación no está clara o se venden de forma flotante a través de las redes sociales entrañan muchos riesgos de calidad.
El Dr. Frank Greer, ex presidente del Comité de Nutrición de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), enfatizó que el sistema digestivo de los niños pequeños es muy sensible, por lo que solo se deben utilizar productos lácteos que hayan sido estrictamente probados y que sean adecuados para la edad adecuada. "La leche para bebés no es solo un alimento, sino que también afecta directamente el desarrollo del cerebro, los huesos y la inmunidad", dijo.
Además del origen, la composición nutricional es un factor clave. Los padres deben leer atentamente la tabla de ingredientes, priorizar los productos con proporciones equilibradas de proteínas, grasas y carbohidratos, complementar DHA, ARA, vitamina D, calcio según las recomendaciones. Para los niños menores de 1 año, los expertos afirman que la leche de fórmula debe cumplir estrictamente con los estándares para los bebés, no utilizar leche fresca o leche que no se adapte a la edad.
Además, el olor y la reacción del niño después de beberlo también son signos importantes. La leche segura suele tener un olor ligeramente fragante, no grumosa, no tiene sabor extraño. Si el niño tiene síntomas de vómitos, diarrea, erupción prolongada después de usar la leche, los padres deben dejar de usarla y llevar al niño al médico.
La Dra. Katie Marks-Cogan, alergena pediátrica de EE. UU., recomienda a los padres que no cambien la leche de forma arbitraria continuamente según la publicidad. "Cambiar la leche demasiado rápido puede causar trastornos digestivos y dificultar que los padres identifiquen la causa si los niños tienen problemas", señaló.
Los expertos creen que elegir leche segura para niños pequeños no se basa en el precio o la publicidad, sino en la idoneidad, el origen claro y la forma correcta de usarla. Cuando todavía estén preocupados, los padres deben consultar a un médico para garantizar la seguridad a largo plazo para la salud de los niños.