La hipertensión es una de las enfermedades cardiovasculares más comunes en la actualidad. La enfermedad suele progresar silenciosamente durante mucho tiempo sin signos claros, lo que hace que muchas personas solo la detecten cuando van a un chequeo médico o ya han tenido complicaciones.
Muchos factores pueden aumentar el riesgo de enfermedad, como comer mucha sal, la obesidad, fumar, beber alcohol, estrés prolongado y poco ejercicio. Sin embargo, además del estilo de vida, los factores genéticos también se consideran causas importantes que afectan el riesgo de hipertensión.
Según el Dr. Rasheed Ahmad, jefe del Departamento de Cardiología Intervencionista del Hospital Manipal, Jaipur (India), la presión arterial está regulada por muchos órganos y sistemas del cuerpo como el corazón, los riñones, los vasos sanguíneos y las hormonas. Los factores genéticos pueden afectar la capacidad de controlar los niveles de sal, equilibrar los líquidos y la actividad de los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de presión arterial alta en algunas personas, incluso cuando son jóvenes o no tienen muchos factores de riesgo del estilo de vida.
El riesgo de enfermedad también es mayor si uno o ambos padres tienen presión arterial alta, especialmente cuando la enfermedad aparece temprano. Además, los antecedentes familiares de diabetes, obesidad o colesterol alto también pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y presión arterial alta en la próxima generación.
Uno de los problemas preocupantes es que la hipertensión a menudo progresa silenciosamente durante muchos años. La mayoría de los pacientes no notan los síntomas en las primeras etapas hasta que la presión arterial sube o ocurren complicaciones. Algunos síntomas que pueden aparecer incluyen dolor de cabeza, mareos, fatiga, visión borrosa o dificultad para respirar. Sin embargo, muchas personas todavía se sienten completamente normales aunque la presión arterial ya esté en un nivel peligroso.
Por lo tanto, las personas con antecedentes familiares de hipertensión no deben esperar hasta que aparezcan síntomas para someterse a un chequeo médico. La detección periódica ayuda a detectar los riesgos a tiempo y tomar medidas de control oportunas.
Las pruebas básicas que se deben realizar incluyen la medición de la presión arterial, las pruebas de glucosa en sangre, las pruebas de colesterol y grasa en la sangre, la evaluación de la función renal, el peso y el IMC. Además, el médico también puede evaluar la dieta y los hábitos de vida para determinar los factores de riesgo relacionados.
La detección temprana ayuda a reducir el riesgo de complicaciones peligrosas en el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos. Si no se controla bien, la hipertensión puede provocar un derrame cerebral, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio o enfermedad renal crónica.
Aunque los factores genéticos no se pueden cambiar, muchos hábitos de vida saludables aún pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedad. Una dieta baja en sal, limitar los alimentos procesados, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso saludable, dormir lo suficiente y evitar fumar son medidas importantes para controlar eficazmente la presión arterial.
Los expertos recomiendan que todos se hagan chequeos de presión arterial periódicos, especialmente si alguien en la familia tiene una enfermedad cardiovascular o presión arterial alta desde una edad temprana.