No dormir lo suficiente altera el colesterol
El sueño juega un papel importante en el control del colesterol. La falta de sueño o el sueño de mala calidad pueden alterar las hormonas metabólicas, aumentar el cortisol y afectar los antojos, desequilibrando así los lípidos en sangre.
No dormir lo suficiente también puede reducir el colesterol HDL (colesterol bueno) y aumentar los triglicéridos. Al mismo tiempo, el cortisol alto está relacionado con el aumento del colesterol LDL (colesterol malo), la acumulación de grasa abdominal y la reducción de la capacidad de eliminar el colesterol de la sangre.
La inflamación crónica aumenta el riesgo de dislipidemia
La inflamación crónica puede afectar silenciosamente al sistema cardiovascular al dañar los vasos sanguíneos y cambiar la forma en que el cuerpo procesa el colesterol. Esta afección puede deberse a muchos problemas como enfermedades autoinmunes, infecciones prolongadas o enfermedades de las encías.
Con el tiempo, la inflamación prolongada puede dañar las paredes de las arterias, haciendo que el colesterol LDL se oxide fácilmente y se acumule en placas, contribuyendo a la formación de aterosclerosis y aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.