La mañana es el mejor momento para complementar los alimentos ricos en proteínas de alta calidad. Por lo tanto, los niños necesitan un desayuno completo y saludable todos los días. La proteína ayuda a aumentar la producción de neurotransmisores como la norepinefrina y la dopamina, mejorando así la vigilancia y la capacidad de concentración y pensamiento de los niños.
Un desayuno razonable puede incluir leche fresca o leche de soja baja en azúcar (o yogur), pan integral, frutas, verduras y una fuente de proteínas como huevos, pescado, carne o frijoles. Además, puede agregar un poco de nueces como anacardos, nueces para aumentar la energía y apoyar la actividad cerebral.
En la vida diaria, el cuerpo puede estar expuesto a sustancias tóxicas o metales pesados del medio ambiente y los alimentos, lo que afecta las células cerebrales. Por lo tanto, es muy necesario complementar los nutrientes para ayudar a restaurar y proteger el cerebro.
En particular, el omega-3, el ácido fólico y las vitaminas del grupo B (B6, B12) juegan un papel importante. El omega-3 ayuda a reparar las membranas celulares nerviosas, reduce la inflamación y apoya el funcionamiento eficaz del cerebro.
El ácido fólico, las vitaminas B6 y B12 ayudan a aumentar la capacidad de recibir y transmitir señales nerviosas, mejorando la memoria y la concentración.
Estos nutrientes se pueden complementar a través de alimentos diarios:
Omega-3: Pescado de mar, aceite de pescado, aceite de linaza.
Ácido fólico: Verduras de hoja verde oscuro (repollo, espinacas), frijoles, plátanos, naranjas, melón.
Vitamina B6: Pescado, carne, plátanos, huevos, nueces.
Vitamina B1: hígado, huevos, leche, carne, pescado.