El yogur griego tiene un alto contenido de proteínas, lo que ralentiza la digestión y la absorción de carbohidratos. Las proteínas estimulan el cuerpo a liberar insulina gradualmente, lo que ayuda a que los niveles de azúcar en sangre aumenten de manera más uniforme después de las comidas. Los carbohidratos principales en el yogur son la lactosa, un tipo de azúcar natural con un índice glucémico bajo. Una porción de 3/4 de taza de yogur natural contiene entre 5 y 8 gramos de carbohidratos, mucho menos que los pasteles o los cereales para el desayuno.
Las bayas como los arándanos y las fresas son ricas en fibra soluble y polifenoles. La fibra ralentiza la absorción de azúcar, mientras que los polifenoles mejoran la sensibilidad a la insulina. Cuando se comen con comidas que contienen carbohidratos, las bayas ayudan a reducir los niveles de azúcar e insulina después de las comidas, contribuyendo a controlar eficazmente el azúcar en sangre.
Las porciones y las grasas pueden afectar el azúcar en sangre
Incluso los alimentos saludables pueden aumentar el nivel de azúcar en sangre si se comen en exceso. Una porción razonable de yogur griego es de aproximadamente 3/4–1 taza, acompañado de 1/2–1 taza de bayas frescas o congeladas. No se debe añadir miel, granola o yogur con azúcar, ya que aumentará rápidamente la cantidad de carbohidratos.
Reacción del cuerpo al azúcar
Cada persona tiene diferentes reacciones al azúcar en sangre. La sensibilidad a la insulina, el sueño, el nivel de estrés y la actividad física afectan la forma en que el cuerpo procesa los carbohidratos. Controlar los niveles de azúcar después de comer y ajustar las porciones ayuda a controlar el azúcar en sangre de acuerdo con el cuerpo.
El yogur griego combinado con bayas es una opción adecuada para una comida ligera o principal, que ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre si se come en la porción correcta. Este es un plato sencillo, fácil de preparar y bueno para la salud del azúcar en sangre.