La sensación de fatiga a media tarde es algo que mucha gente experimenta. Alrededor de las 14 - 15 horas, la energía disminuye, la capacidad de concentración disminuye y un bocadillo salado y rico en almidón suele ser elegido para combatir el hambre.
Sin embargo, convertir los bocadillos salados en un hábito diario puede aumentar silenciosamente la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Fácilmente te hace comer demasiado
Los bocadillos salados a menudo se preparan para crear una sensación de sabor, estimulando fuertemente el gusto. La mayoría de los bocadillos salados también contienen muchas calorías, lo que lleva fácilmente al aumento de peso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo importantes que contribuyen al aumento de la presión arterial.
Causa cambios en la estructura vascular
Consumir demasiada sal durante un largo período de tiempo puede causar cambios físicos en las paredes de los vasos sanguíneos. Los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, menos elásticos y difíciles de dilatar.
Cuando las arterias pierden su flexibilidad, la presión arterial aumenta fácilmente y el riesgo de formación de placa también es mayor, lo que aumenta el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Aumenta el volumen sanguíneo
El cuerpo tiene un mecanismo para mantener el equilibrio de líquidos y presión arterial. Sin embargo, cuando se ingiere demasiado sodio, el cuerpo retendrá agua para equilibrar los niveles de sal. Este exceso de agua aumenta el volumen sanguíneo, aumentando así la presión sobre las paredes de las arterias.
La presión alta prolongada puede dañar los vasos sanguíneos y crear condiciones para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Disminuye el mecanismo de regulación de la presión arterial
En las arterias hay receptores de presión que ayudan a detectar cambios en la presión arterial y envían señales al cerebro para que los ajuste. Cuando la presión arterial se mantiene regularmente alta debido a comer mucha sal, estos receptores pueden restablecerse en niveles más altos y volverse menos sensibles.
Como resultado, el cuerpo reacciona de manera ineficaz a la presión arterial alta, lo que hace que los vasos sanguíneos se contraigan más y los riñones retengan más líquido, lo que hace que la presión arterial siga aumentando.