El desayuno se considera la comida más importante del día, porque los alimentos que se consumen por la mañana tienen un gran impacto en la actividad metabólica del cuerpo. Sin embargo, no todo el mundo elige el desayuno adecuado. Comenzar el día con alimentos ricos en azúcar o ricos en carbohidratos refinados como té con leche, pasteles, cereales azucarados puede hacer que los niveles de azúcar en sangre aumenten rápidamente inmediatamente después de comer.
Según los expertos en nutrición, el aumento repentino del azúcar en sangre por la mañana suele provocar fatiga, hambre rápida, disminución de la capacidad de concentración y antojos de dulces al final del día. Esta es la razón por la que se recomienda cada vez más el desayuno salado como una solución para ayudar a estabilizar el azúcar en sangre.
Edwina Raj, Jefa del Departamento de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Aster CMI (Bangalore, India), dijo que un desayuno salado suele contener mucha proteína, grasas saludables y fibra, y al mismo tiempo poca azúcar añadida. Estos ingredientes ayudan a ralentizar la digestión y liberar glucosa en la sangre gradualmente, limitando las fluctuaciones repentinas del azúcar en sangre.
Además, los alimentos salados como los huevos, las verduras, las nueces, el paneer o los cereales integrales ayudan a crear una sensación de saciedad duradera, reducen los antojos y limitan la necesidad de consumir dulces durante el día. Mantener niveles de energía estables también ayuda al cuerpo a usar la insulina de manera más eficiente.
Para las personas con diabetes, un desayuno salado se considera una opción especialmente adecuada. Según la Sra. Raj, estas comidas suelen ser bajas en azúcar añadido pero ricas en proteínas, fibra y grasas buenas, lo que ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre después de comer. Gracias a ello, los pacientes pueden evitar episodios repentinos de hiperglucemia y mantener niveles de azúcar estables durante todo el día.
Un desayuno salado ideal debe construirse según el principio de equilibrio nutricional, que incluye proteínas, fibra y grasas saludables. Los alimentos recomendados incluyen huevos, yogur griego, nueces, frijoles, cereales integrales como avena, mijo o pan integral. Agregar más verduras o frutas bajas en azúcar ayudará a aumentar los niveles necesarios de fibra y micronutrientes.
Por el contrario, los cereales ricos en azúcar, el pan blanco y los pasteles deben limitarse porque hacen que el azúcar en sangre aumente rápidamente y la energía disminuya prematuramente. Elegir un desayuno salado, casero y bajo en grasa no solo ayuda a controlar el azúcar en sangre, sino que también apoya la salud metabólica a largo plazo.