Según los expertos en nutrición pediátrica, la capacidad de alimentación y absorción de los niños se ve muy afectada por los hábitos de vida que se mantienen regularmente desde principios de año. Si los padres construyen la base correcta, los niños no solo comen de manera más efectiva, sino que también limitan la falta de apetito, el crecimiento lento y los trastornos digestivos.
Comer a tiempo para crear bioreacciones
Los niños que comen a tiempo todos los días formarán un ritmo circadiano estable, lo que ayudará a que el sistema digestivo funcione de manera más eficiente. Un estudio publicado en Harvard Health Publishing muestra que los niños con horarios de comida regulares suelen tener una sensación de hambre natural, comer de forma concentrada y absorber mejor que los niños que comen irregularmente.
Comienza el día con un desayuno nutritivo.
El desayuno ayuda a activar el metabolismo y a proporcionar energía al cerebro. Según HealthyChildren.org (Asociación Pediátrica Estadounidense), los niños que toman un desayuno completo tienden a comer mejor en las comidas restantes y a tener un mejor crecimiento físico.
Priorizar los alimentos frescos y fáciles de digerir
A principios de año, se debe limitar la alimentación de los niños con alimentos procesados, ricos en azúcar o grasa. Los expertos de la OMS recomiendan priorizar los alimentos frescos, ricos en proteínas, verduras y fibra para apoyar la digestión y aumentar la capacidad de absorción de nutrientes.
Crear un ambiente de alimentación positivo
No obligar a comer, no regañar ni usar dispositivos electrónicos en las comidas ayuda a los niños a concentrarse y a formar una relación saludable con los alimentos. Psychology Today cree que las emociones positivas en las comidas juegan un papel importante en la estimulación del gusto y el comportamiento alimentario de los niños.
Combina ejercicio ligero todos los días
Los niños que hacen ejercicio con regularidad tendrán una mayor necesidad de comer y una mejor digestión. Según la Clínica Mayo, solo actividades simples como correr, andar en bicicleta o jugar al aire libre son suficientes para estimular la sensación de hambre natural.
Dormir lo suficiente para apoyar el crecimiento
El sueño afecta directamente las hormonas del crecimiento y los antojos. La National Sleep Foundation afirma que los niños que duermen lo suficiente y a tiempo tendrán un mejor apetito, menos anorexia y un desarrollo físico estable.
Construir hábitos alimenticios eficaces desde principios de año no solo ayuda a los niños a comer bien en el presente, sino que también crea una base sólida para la salud y la altura a largo plazo. Cuidar adecuadamente hoy es un regalo precioso para el futuro de los niños.