El hígado juega un papel importante en la desintoxicación y el metabolismo de los nutrientes. Agregar alimentos saludables a la dieta diaria ayuda a apoyar la salud del hígado.
Aguacate: rico en ácidos grasos monoinsaturados y compuestos de fenol, que ayudan a reducir la grasa en la sangre, limitar el estrés oxidativo y reducir el riesgo de hígado graso no alcohólico. Estos nutrientes también contribuyen a proteger las células hepáticas.
Se puede comer aproximadamente 1/2 aguacate o 1 aguacate pequeño cada vez, combinado con ensaladas, pan integral o batidos sin azúcar.
Beber café puro regularmente está relacionado con la reducción del riesgo de hígado graso y enzimas hepáticas anormales. La cafeína y los antioxidantes del café contribuyen a proteger el tejido hepático.
Se debe priorizar el café negro, limitar el azúcar y los edulcorantes. La FDA recomienda que los adultos no excedan aproximadamente 400 mg de cafeína al día.
Pescado graso: El salmón, la caballa y el atún son ricos en omega-3, que ayudan a reducir la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir los triglicéridos y limitar la acumulación de grasa en el hígado.
Se debe comer pescado graso 2-3 veces por semana, cada porción alrededor de 100-150 g. Priorizar al vapor, a la sartén o a la parrilla en lugar de freír en abundante aceite.
Aceite de oliva: puro rico en ácidos grasos insaturados y antioxidantes, puede ayudar a reducir la inflamación, la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el hígado.
Se pueden usar aproximadamente 1-2 cucharadas de agua al día para mezclar ensaladas, rociar verduras o reemplazar grasas animales, aceites refinados en la preparación de platos.
contiene omega-3, omega-6 y polifenoles, que tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y ayudan a reducir la acumulación de grasa en el hígado.
Debe usarse alrededor de 28 g/día, equivalente a un puñado pequeño. Prioriza las nueces naturales, sin sal, sin azúcar; se puede combinar con ensaladas, avena o yogur.
Carbohidratos complejos: El arroz integral, la avena, el maíz y los cereales integrales se digieren más lentamente que los carbohidratos refinados, y también proporcionan más fibra y vitaminas B. Reemplazar los carbohidratos refinados con carbohidratos complejos ayuda a controlar el azúcar en sangre, el peso y limita la acumulación de grasa en el hígado.