Cuando se bebe demasiado, el hígado se sobrecarga, el alcohol se metaboliza en acetaldehído, una sustancia que puede causar inflamación y daño a las células hepáticas. Este proceso también aumenta la acumulación de grasa en el hígado, lo que a largo plazo puede provocar hígado graso, hepatitis alcohólica y cirrosis.
Después de consumir alcohol, algunas bebidas pueden ayudar al cuerpo a reponer líquidos, electrolitos y apoyar el proceso de recuperación.
El agua filtrada es una opción sencilla y necesaria. Beber suficiente agua ayuda a limitar la deshidratación, reducir la sequedad de boca, los dolores de cabeza y ayuda al cuerpo a eliminar los metabolitos a través de las vías urinarias.
El jugo de calabaza blanca contiene vitaminas y antioxidantes, y también tiene propiedades diuréticas, lo que ayuda a apoyar el proceso de excreción y protección de las células hepáticas.
El jugo de centella asiática es rico en antioxidantes, que pueden ayudar a proteger las células del estrés oxidativo causado por el alcohol. Sin embargo, no debes añadir demasiado azúcar, especialmente inmediatamente después de beber alcohol.
El agua tibia con limón y miel proporciona vitamina C y una cantidad de azúcar, lo que puede ayudar a reponer energía, aliviando la sensación de incomodidad después de beber alcohol.
El agua de jengibre fresca tiene propiedades antiinflamatorias, ayuda a calmar el estómago y reduce las náuseas y molestias causadas por la embriaguez.
El jugo de caña de azúcar proporciona glucosa y algunos electrolitos, lo que ayuda a reducir la sensación de fatiga y sed después de consumir alcohol.
El agua de harina de kudzu es refrescante, contribuye a aliviar la sensación de calor inquietante y favorece la digestión.
Sin embargo, los médicos señalan que las bebidas anteriores solo tienen un efecto de apoyo, no pueden hacer que el alcohol desaparezca rápidamente ni desintoxicar el hígado después de beber demasiado. La forma más eficaz de proteger el hígado sigue siendo limitar y controlar la cantidad de alcohol.
Si aparece fatiga prolongada, pérdida de apetito, ictericia, ojos amarillos, hinchazón abdominal o dolor en la región del hipocondrio derecho, el paciente debe acudir a un centro médico para que lo examine porque esto puede ser un signo de que el hígado ha sufrido daños significativos.