Cuando cambia el clima, muchos niños presentan síntomas como secreción nasal, tos, fiebre o trastornos digestivos. Esta situación a menudo se repite, lo que hace que los padres piensen que la causa es el clima.
Según el Dr. Sumit Chakravarty, Subdirector del Departamento de Pediatría y Neonatología, Jefe del Departamento de Cuidados Intensivos en el Hospital Asian (India), el clima no causa directamente la enfermedad. Los cambios en la temperatura y la humedad solo hacen que el cuerpo del niño, que tiene un sistema inmunológico incompleto, sea más difícil de adaptar y vulnerable a los agentes patógenos.
Sistema inmunológico aún débil
El sistema inmunológico de los niños pequeños todavía está en proceso de perfeccionamiento. Cuando la temperatura, la humedad o la calidad del aire cambian repentinamente, el cuerpo del niño necesita tiempo para adaptarse. En comparación con los adultos, los niños reaccionan más lentamente a estos cambios, por lo que son propensos a ser atacados por virus.
Solución: Los padres deben asegurarse de que los niños duerman lo suficiente, coman de manera equilibrada y se vacunen adecuadamente según la edad para fortalecer la resistencia.
Virus y bacterias más activos
El clima fresco crea condiciones favorables para que los virus de la gripe y las enfermedades respiratorias se propaguen. La estación lluviosa con alta humedad también promueve el desarrollo de bacterias y moho. Los niños que van a la escuela y están en contacto cercano con amigos son aún más susceptibles a la infección cruzada.
Solución: Enseñar a los niños a lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca cuando tosen y dejar que los niños se ausenten de la escuela cuando haya signos de enfermedad para limitar la propagación.
Exposición repentina a la temperatura
El movimiento continuo entre la habitación con aire acondicionado, ventilador o calentador y el entorno exterior irrita las vías respiratorias sensibles del niño. El aire seco también daña fácilmente la mucosa nasal y faríngea, causando tos seca o resfriado.
Solución: Deje que los niños usen muchas capas de ropa delgada, fácil de ajustar según la temperatura, evitando cambios ambientales demasiado repentinos.
Aumento de alérgenos
La transición estacional suele ir acompañada de un aumento del polen, el polvo, el moho y la contaminación del aire. Estos factores pueden causar estornudos, sibilancias e incluso inicio de ataques de asma. Muchos padres confunden los síntomas de alergia con el resfriado común.
Solución: Mantenga la casa ventilada, limpie regularmente, limite el polvo e informe al médico si sospecha que el niño tiene una constitución alérgica.
Deshidratación y cambios en la alimentación
Cuando hace frío, los niños suelen sentir menos sed, por lo que beben menos agua. Junto con eso, los festivales estacionales hacen que los niños consuman más alimentos procesados y poco nutritivos. Ambos factores reducen la inmunidad.
Solución: Mantén el hábito de beber suficiente agua y prioriza las comidas familiares ricas en nutrientes durante todo el año.
Prevenir proactivamente en lugar de esperar a que ocurra la enfermedad
Según el Dr. Sumit Chakravarty, los cambios climáticos no causan directamente la enfermedad, sino que aumentan el riesgo en los niños con baja resistencia o una vida inapropiada.
Los padres deben permitir que los niños duerman lo suficiente, coman lo suficiente, mantengan la higiene y se vistan a la temperatura adecuada para limitar el riesgo de enfermedad durante la transición estacional.