La Dra. Tang Thi Minh Thu, del Departamento de Pediatría del Hospital Militar Central 108, compartió que, a diferencia de la otitis media aguda que suele causar dolor, fiebre y es fácil de detectar, la otitis media con retención de líquidos en los niños progresa silenciosamente. Este "silentismo" hace que la enfermedad se pase por alto fácilmente, mientras que puede afectar gravemente la audición y el proceso de desarrollo del lenguaje de los niños.
La otitis media con acumulación de líquido es una condición en la que el oído medio está inflamado, con mucosidad acumulada en la cavidad auditiva pero sin signos claros de infección aguda. Los niños pueden no tener dolor de oído ni fiebre, lo que dificulta que los padres los detecten si no observan de cerca.
La enfermedad es común en niños de 6 meses a 3 años, pero los niños mayores aún corren el riesgo de contraerla. La causa principal es que las trompas de Falopio de los niños son cortas, estrechas y horizontales en comparación con los adultos, lo que hace que el líquido se obstruya fácilmente. Además, la rinosinusitis, la gripe, la VAC, el humo del cigarrillo, el polvo, las alergias, el reflujo gastroesofágico o las deformidades maxilofaciales también pueden aumentar el riesgo de enfermedad.
Los médicos recomiendan que los padres no esperen hasta que el niño se queje de dolor de oído para llevarlo al médico. Los signos a tener en cuenta incluyen: el niño llama sin dar la vuelta, pregunta con frecuencia, enciende el televisor o el teléfono a altas alturas, habla lenta, tartamudea, pronunciación poco clara. Los niños mayores pueden quejarse de zumbidos en los oídos, audiciones llenas o sensación de "crepitación" como si hubiera agua en los oídos.
Si no se detecta y trata a tiempo, el líquido estancado prolongado puede causar fibrilación auricular, atrofia auricular, constricción de la membrana auricular e incluso formación de cholesteatoma, un daño que puede destruir la estructura del hueso del oído y causar pérdida auditiva. La baja audición en la etapa de desarrollo del lenguaje también hace que los niños pronuncien mal, tengan dificultades para comunicarse y afecten el aprendizaje.
Cuando se sospecha que un niño está enfermo, los padres deben llevar al niño a un especialista en pediatría o Otorrinolaringología para que se le realice una endoscopia de oído, se le mida el volumen auricular y se evalúe la audición. Dependiendo de la condición, el médico puede indicar tratamiento médico con medicamentos o intervención quirúrgica como raspado de VA, colocación de tubos de ventilación para drenar líquidos y equilibrar la presión de la oreja media.
Para prevenir la enfermedad, los padres deben mantener el entorno de vida limpio y aireado, evitar el humo del tabaco; tratar completamente las enfermedades de la rinitis y la faringitis, la gripe; mantener los oídos del niño secos después de bañarse y nadar; amamantar al niño durante los primeros 6 meses y vacunarlo completamente. Para los niños alimentados con biberón, se debe elevar la cabeza, evitar dejar al niño acostado plano porque es fácil causar asfixia y vómitos en la zona de oídos, nariz y garganta.