El 6 de febrero, Cuba anunció un plan a gran escala para proteger los servicios esenciales y la distribución de combustible, continuando la serie de duras reacciones del país ante el plan de cortar el suministro de petróleo a la isla caribeña que Estados Unidos está persiguiendo.
Las medidas de asignación de combustible son los primeros movimientos anunciados desde que el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los bienes que entran en Estados Unidos de cualquier país que exporte combustible a Cuba, al tiempo que advirtió sobre las próximas dificultades para el pueblo cubano, que ya sufre una grave escasez de alimentos, combustible y medicinas.
Funcionarios cubanos dijeron que estas medidas garantizarán el suministro de combustible para sectores clave, como la producción agrícola, la educación, el suministro de agua, la salud y la defensa.
El ministro de Comercio cubano, Oscar Pérez-Oliva, dijo en la televisión local: "Esta es una oportunidad y también un desafío que estamos seguros de superar. No nos derrumbaremos".
El Sr. Pérez-Oliva dijo que Cuba continuará suministrando combustible para los sectores del turismo y las exportaciones, incluida la producción de cigarros, para asegurar las fuentes de divisas necesarias para financiar otros programas básicos. "Si no tenemos ingresos, no podremos superar esta situación", dijo el Sr. Pérez-Oliva.
También anunció planes para plantar 200.000 hectáreas de arroz para satisfacer "una parte importante de la demanda interna", pero reconoció que la escasez de combustible obligará a Cuba a depender más de las energías renovables para el riego y el uso de la fuerza de arrastre animal en el cultivo.
La ministra de Educación, Naima Ariatne, que apareció en el mismo programa, dijo que los centros de cuidado infantil y las escuelas primarias seguirán abriéndose y manteniendo la forma de aprendizaje presencial, mientras que las escuelas secundarias y las instituciones de educación superior aplicarán un modelo de aprendizaje combinado, que requiere una mayor "flexibilidad" y puede variar según la institución y la región. "Nuestra prioridad es mantener las escuelas primarias abiertas", dijo Ariatne.
Los altos funcionarios también afirmaron que el sector de la salud tendrá prioridad, centrándose especialmente en los servicios de emergencia, el departamento de obstetricia y los programas de tratamiento del cáncer.
El gobierno cubano enfatizó que las operaciones de transporte aéreo nacional e internacional no se verán afectadas de inmediato por la distribución de combustible, aunque tendrán que enfrentarse a recortes en las ventas de gasolina hasta que el suministro se estabilice de nuevo.
El gobierno de este país también se comprometió a proteger las operaciones portuarias y garantizar el combustible para el transporte nacional, con el fin de mantener las actividades de importación y exportación de la nación insular.