El ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, dijo el fin de semana pasado que las conversaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia habían logrado algunos avances, pero enfatizó que la crisis relacionada con el deseo de Estados Unidos de Groenlandia aún no se ha resuelto por completo.
No hemos salido de la crisis y todavía no tenemos una solución", dijo el ministro de Asuntos Exteriores Rasmussen. Esta declaración muestra que aunque el ambiente de diálogo se ha calmado, las diferencias fundamentales sobre la soberanía y la orientación futura de Groenlandia aún persisten.
Dinamarca ha reafirmado repetidamente su "línea roja" de no aceptar ninguna acción que viole la soberanía de Groenlandia, un territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.
Esta postura fue enfatizada por Copenhague en un contexto en el que la opinión pública de Groenlandia está cada vez más preocupada por la creciente presencia de Estados Unidos en esta isla grande pero escasamente poblada.
Según una encuesta publicada por The Copenhagen Post, el 76% de los habitantes de Groenlandia se oponen a formar parte de Estados Unidos.
Los resultados de la encuesta reflejan la mentalidad cautelosa, incluso opuesta, de la mayoría de los residentes locales ante las señales que indican que Washington quiere expandir su influencia en el Ártico.
En el período anterior, el presidente estadounidense Donald Trump había expresado públicamente su deseo de "tomar el control" de Groenlandia, considerándolo un interés estratégico importante para la seguridad nacional estadounidense.
Una vez dejó abierta la posibilidad de lograr este objetivo a través de la negociación pacífica, e incluso no excluyó el escenario de utilizar medidas militares.
Sin embargo, desde la reunión con el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, al margen del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el mes pasado, el presidente Trump ha enfriado significativamente sus duras declaraciones. Declaró descartar la posibilidad de una intervención militar, aunque siguió afirmando que Groenlandia juega un papel clave en la estrategia de seguridad de Estados Unidos en la región ártica.

Al mismo tiempo, el vicepresidente estadounidense JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio recibieron a funcionarios de Groenlandia y Dinamarca en la Casa Blanca. Se esperaba que la reunión abriera una nueva dirección para el diálogo trilateral. Sin embargo, muchas semanas después, los resultados específicos aún no estaban claros, excepto por la señal positiva de la reunión entre Trump y Rutte.
La líder de la diplomacia de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, también admitió que el proceso de negociación sigue siendo largo y complejo. "No hemos logrado lo que deseamos", dijo. "Este será un largo camino y ahora es demasiado pronto para decir a dónde vamos".
Los analistas creen que Groenlandia se enfrenta a una creciente presión en el contexto de la creciente competencia geopolítica en el Ártico. Esta isla tiene una ubicación estratégica importante, posee un potencial mineral significativo y se encuentra en rutas marítimas que podrían volverse más dinámicas cuando el hielo se derrita debido al cambio climático.
En ese contexto, aunque las negociaciones con Estados Unidos han mostrado signos de progreso, Groenlandia y Dinamarca siguen mostrando cautela. Equilibrar los intereses de seguridad, económicos y el derecho a la autodeterminación de los residentes locales se considera un problema difícil, que no puede resolverse de la noche a la mañana.