El 5 de agosto (hora de Teherán), según la agencia de noticias TASS, Irán acordó abrir una ruta marítima temporal a través del Estrecho de Ormuz en virtud de un acuerdo con Omán. Se espera que esta ruta opere de 2 a 4 meses y podría extenderse si las negociaciones dan resultados positivos.
La información anterior fue proporcionada por el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, y publicada por la agencia de noticias IRNA.
Según Gharibabadi, la nueva ruta marítima está siendo implementada actualmente por Irán y Omán en coordinación, inicialmente identificada como una solución temporal para mantener el tráfico a través del Estrecho de Ormuz.
Esta es una ruta temporal que se espera que funcione de 2 a 4 meses. Sin embargo, en las negociaciones actuales con Omán, ambas partes también están considerando la posibilidad de extender el tiempo de aplicación de esta ruta", dijo.
Un funcionario diplomático iraní dijo que la decisión de abrir una ruta marítima temporal surgió de factores inciertos en la situación regional.
Según él, Teherán aún no puede predecir las condiciones de seguridad en el futuro, así como la posibilidad de que la situación en el Estrecho de Ormuz vuelva a la estabilidad o no. Por lo tanto, mantener una ruta de tráfico alternativa se considera una opción necesaria para garantizar las operaciones marítimas de los barcos y embarcaciones.
Anteriormente, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, también confirmó que Irán y Omán habían acordado las coordenadas geográficas de la nueva ruta a través del Estrecho de Ormuz.
Dijo que los dos países podrían anunciar pronto una declaración conjunta sobre el contenido del acuerdo.
El Estrecho de Ormuz es una ruta marítima estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico, y también es uno de los puntos de tránsito de petróleo más importantes del mundo. Cada día, una gran cantidad de petróleo crudo y gas natural licuado de los países del Golfo se transporta a través de esta zona.
Cualquier fluctuación en el Estrecho de Ormuz podría afectar directamente al mercado energético mundial, así como a las operaciones de transporte marítimo internacional.