El 15 de junio, los líderes del Grupo de los Siete países industrializados desarrollados (G7) iniciaron una conferencia de 3 días en la ciudad francesa de Évian-les-Bains en un contexto en el que el mundo enfrenta muchos desafíos en seguridad, economía y geopolítica.
Según la agenda anunciada por el país anfitrión, Francia, los conflictos en Ucrania y Oriente Medio son los contenidos centrales de la conferencia. Además, los líderes del G7 también discutieron el crecimiento económico mundial, la seguridad energética, el comercio internacional y las tecnologías emergentes.
El presidente francés Emmanuel Macron expresó su esperanza de que la conferencia contribuya a impulsar los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto en Ucrania y Oriente Medio, al tiempo que limita el impacto de las crisis actuales en la economía mundial.
Según el plan, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky asistirá a algunas sesiones de debate de la conferencia.
La conferencia se celebra en un contexto en el que las perspectivas económicas mundiales siguen enfrentando mucha presión. El Banco Mundial ha reducido su previsión de crecimiento económico mundial para 2026 del 2,9% al 2,5%, al tiempo que advierte que el aumento de los precios de la energía, los alimentos y los bienes básicos podría aumentar la presión inflacionaria en muchas economías.
Antes de la conferencia, decenas de miles de personas participaron en protestas en la ciudad suiza de Ginebra, a unos 50 km de Évian-les-Bains. Según la policía local, unas 20.000 personas participaron en la marcha organizada por la alianza "No G7".
Inicialmente, la protesta se desarrolló pacíficamente, pero luego se produjeron enfrentamientos entre varios grupos extremistas y fuerzas de seguridad. La policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos después de que los manifestantes arrojaran botellas, piedras, bengalas, destruyeron varias instalaciones comerciales y quemaran coches en las calles.
Los participantes en las protestas se oponen a las políticas del G7 relacionadas con la economía, el medio ambiente, la desigualdad social y los conflictos internacionales.
Para garantizar la seguridad de la conferencia, Francia y Suiza desplegaron miles de soldados y fuerzas policiales para proteger el área de la conferencia y las rutas de transporte clave a lo largo de la frontera entre los dos países.