Según AFP, los precios del petróleo subieron más del 1% en la sesión de negociación del 9 de septiembre, con el Brent en un momento dado alcanzando los 99,67 dólares por barril, acercándose a la marca de los 100 dólares por primera vez desde julio. El West Texas Intermediate (WTI) también se acercó a los 95 dólares por barril, el nivel más alto desde junio.
El aumento se produce a medida que las tensiones en Oriente Medio continúan escalando, lo que genera preocupación por la interrupción del suministro de petróleo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha entrado en su séptimo mes, pero no muestra signos de enfriamiento, a pesar de las declaraciones de la Casa Blanca sobre la posibilidad de llegar pronto a un acuerdo.
El centro de atención del mercado es el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el transporte mundial de petróleo y gas. Irán continúa controlando esta ruta mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre los puertos y la economía iraní.
El 9 de septiembre, Irán anunció un ataque a una base militar estadounidense en Jordania después de que Washington atacara barcos de Teherán en el Estrecho de Ormuz. Según IRNA, Irán también advirtió de apuntar a petroleros frente a Kuwait y Bahrein, mientras que los hutíes y Arabia Saudita continúan luchando en el Mar Rojo, aumentando los riesgos para las rutas de transporte de petróleo.
El aumento de los precios del petróleo plantea un nuevo problema para los bancos centrales, ya que los altos costos de energía corren el riesgo de prolongar la presión inflacionaria. Cuanto más altos se mantengan los precios del petróleo, mayores serán las presiones al alza de los costos de transporte, producción y muchos otros productos.
El experto Fawad Razaqzada de FOREX. com opina que el conflicto de Oriente Medio sigue preocupando a los inversores por la interrupción del suministro y las consecuencias inflacionarias de los altos precios del petróleo.
Según él, el mercado laboral estadounidense sigue siendo relativamente sólido, mientras que los precios de la energía están aumentando, creando señales que podrían obligar a la Fed a mantener una postura dura sobre las tasas de interés.
Toda la atención se centra actualmente en los datos del índice de precios al consumidor (IPC) de EE. UU. que se espera que se publiquen el 11 de septiembre. Esto se considera un dato clave para que los inversores evalúen la posibilidad de que la Fed aumente las tasas de interés la próxima semana.
En Europa, la presión también aumenta a medida que se pronostica que el Banco Central Europeo (BCE) aumentará las tasas de interés el 10 de septiembre. El aumento de los precios de la energía podría dificultar el proceso de regreso a la meta de la inflación.
Las perspectivas de tasas de interés más altas están ejerciendo presión sobre los mercados financieros. Los tres principales índices de Wall Street disminuyeron, mientras que los mercados asiáticos evolucionaron en direcciones opuestas.
Por lo tanto, la marca de 100 dólares por barril no solo es el umbral psicológico del mercado del petróleo, sino también una nueva prueba para la lucha contra la inflación de los bancos centrales.