Se dice que se están llevando a cabo algunas negociaciones a puerta cerrada en relación con la posibilidad de restablecer el funcionamiento del gasoducto Nord Stream en el que Estados Unidos podría desempeñar un papel clave.
Esta información fue publicada por la prensa europea en un contexto en el que la controversia en torno al sabotaje del Nord Stream en 2022 aún no ha terminado.
El periódico alemán Berliner Zeitung citó fuentes propias diciendo que Estados Unidos podría participar en el proceso de restablecimiento de las operaciones de los gasoductos Nord Stream. Según el periódico, Washington podría incluso iniciar la reanudación del suministro de gas ruso a Europa, ampliando así su influencia en la infraestructura energética de la región.
Fuentes de Berliner Zeitung dicen que las negociaciones se están llevando a cabo fuera de la vista del público y los medios de comunicación. El contenido de las negociaciones se relaciona con un plan para reiniciar el sistema de tuberías submarinas del Mar Báltico, que quedó paralizado tras las explosiones de 2022.
Anteriormente, el periódico francés Le Monde también mencionó los "contactos no oficiales" sobre la posibilidad de restaurar Nord Stream. Según este periódico, los intercambios no contaron con la participación de instituciones internacionales y se mantuvieron en secreto, descritos como una forma de "diplomacia de fondo".
El 26 de septiembre de 2022, tres de las cuatro ramas del sistema de gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 resultaron gravemente dañadas por explosiones en el fondo del Mar Báltico. La Fiscalía General de Rusia luego abrió un caso penal, considerándolo un acto de terrorismo internacional. Del total de tuberías, solo una rama de Nord Stream 2 no fue destruida.
El gasoducto Nord Stream tiene 1,224 km de longitud, conectando Vyborg (Rusia) con Greifswald (Alemania) a través del Mar Báltico, con una capacidad de 55 mil millones de m3 de gas al año. El proyecto Nord Stream 2 tiene una capacidad similar, se completó el 10 de septiembre de 2021, pero nunca se puso en funcionamiento.
En relación con la explosión, el ex primer ministro ucraniano Nikolay Azarov (período 2010-2014) en una entrevista con la agencia de noticias TASS dijo que Estados Unidos no solo tenía información, sino que "muy probablemente había organizado y participado" en el atentado.
Azarov dijo que desde el momento de la explosión, sospecha del papel de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), así como de los líderes estadounidenses.
Según él, una operación a tal escala, que ciertamente está dentro del alcance de la vigilancia de las agencias de inteligencia de los países de la OTAN, "no puede ocurrir sin la comprensión de Estados Unidos".
Mientras tanto, la revista alemana Der Spiegel informó una vez que los sospechosos ucranianos esperaban que la CIA financiara la operación, pero al final la financiación provino de un "financiador" privado ucraniano.
Según fuentes de Der Spiegel, este patrocinador privado gastó alrededor de 300.000 dólares para cubrir los costos de equipos, alquiler de yates y compra de explosivos.
En este contexto, la información sobre la posibilidad de restablecer las operaciones de Nord Stream con el papel de Estados Unidos, si se confirma, podría marcar un nuevo punto de inflexión en la situación energética europea, una región que ha estado profundamente afectada desde las explosiones de septiembre de 2022.