En la madrugada del 19 de septiembre (hora local), la capital de Arabia Saudita, Riad, se vio sacudida por grandes explosiones después de que las fuerzas Houthi en Yemen lanzaran un ataque a gran escala con misiles balísticos, misiles de crucero y aviones no tripulados.
El portavoz de la coalición, Turki al-Malki, confirmó que el sistema de defensa aérea saudí interceptó con éxito un misil balístico dirigido a Riad, al tiempo que impidió ataques contra objetivos civiles en Bisha, Taif, Farasan y el centro energético de Yanbu en la costa del Mar Rojo.
El ataque obligó a las autoridades saudíes a emitir una alerta de amenaza aérea de emergencia al amanecer, pidiendo a los residentes de la capital que permanecieran en casa.
En el área cerca del Aeropuerto Internacional King Khalid en el noreste de Riad, se produjo un gran incendio en un tanque de combustible perteneciente al Grupo de Petróleo Aramco antes de que los bomberos lo controlaran con éxito. Según los registros del sitio web de seguimiento de la aviación FlightRadar24, el incidente provocó que muchos vuelos se paralizaran gravemente antes de que las operaciones operativas se recuperaran gradualmente.
Las fuerzas Houthi declararon que el ataque había alcanzado objetivos sensibles en Riad y la base de Aramco en Yanbu en represalia por los intensos ataques aéreos de la coalición contra Yemen.
El incidente marca la primera vez que la capital, Riad, se ve directamente amenazada desde que el conflicto resurgió a mediados de julio, amenazando con empujar a la región a una peligrosa espiral de confrontación en un contexto en el que los esfuerzos de negociación de paz siguen estancados.