El 30 de marzo, la aerolínea Air China restableció la ruta directa entre Beijing y Pyongyang después de 6 años de interrupción, marcando un nuevo paso en el proceso de apertura cautelosa de Corea del Norte.
El vuelo número CA121 salió del aeropuerto internacional de Pekín a las 7:58 hora local y se esperaba que aterrizara en el aeropuerto internacional de Sunan en Pyongyang alrededor de las 11:00 horas del mismo día. En el aeropuerto de Pekín, los pasajeros hicieron largas colas para facturar, lo que demuestra que la demanda de viajes está empezando a aumentar de nuevo.
La reanudación de las rutas aéreas se produce en un contexto en el que Corea del Norte ha aplicado estrictas medidas de cierre fronterizo desde 2020 debido a la pandemia de COVID-19, lo que ha limitado significativamente los viajes entre los dos países. China ha sido considerada durante mucho tiempo el mayor socio comercial y una fuente importante de apoyo económico y diplomático para Corea del Norte.
Aunque las rutas aéreas se han restablecido, Pyongyang aún no ha emitido visas de turista masivas, lo que hace que la mayoría de los pasajeros actuales sean personas de servicio o con fines especiales. Un empresario chino dijo que espera que las actividades turísticas se restablezcan pronto, y también opinó que los vuelos y las líneas ferroviarias entre los dos países podrían seguir aumentando en el futuro.
El precio del billete de clase económica se registró en torno a los 200 dólares, mientras que el vuelo de regreso desde Pyongyang estaba previsto que partiera a mediados del día. Anteriormente, también se había reanudado la ruta diaria de pasajeros entre los dos países, aunque se registró que el número de pasajeros era todavía bastante limitado.
Corea del Norte ha restablecido gradualmente las conexiones internacionales desde el año pasado, al reanudar los vuelos y los servicios ferroviarios con Rusia. Los observadores señalan que el regreso de Air China a operar esta ruta ayuda a aumentar la capacidad de conexión internacional de Pyongyang, abriendo perspectivas para las actividades comerciales y turísticas en el futuro, aunque la apertura total todavía tiene muchas limitaciones.