El 14 de febrero, hablando en una rueda de prensa dramática al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky admitió que una de las instalaciones industriales de defensa más importantes del país había sido gravemente dañada.
Según el líder ucraniano, decidió hacer pública esta información porque el incidente real ocurrió hace algún tiempo y las evaluaciones de daños se han completado, ya no causando riesgos inmediatos para las operaciones militares actuales.
La instalación destruida operaba una línea de producción de un nuevo tipo de misil de crucero llamado Flamingo. Esta es una línea de armas diseñada con un alcance de hasta 3.000 km, lo suficientemente potente como para alcanzar la mayoría de los objetivos estratégicos ubicados en el territorio enemigo.
La pérdida de esta infraestructura es evaluada por expertos militares como un duro golpe para los esfuerzos de Kiev por la autonomía de fuego de largo alcance, especialmente cuando el número de líneas de producción de este tipo de arma compleja en Ucrania es actualmente muy limitado.
Se esperaba que esta línea de misiles se convirtiera en un arma que cambiara el juego gracias a sus impresionantes especificaciones técnicas. Con un alcance dos veces mayor que el misil Tomahawk estadounidense y la capacidad de transportar una ojiva de hasta 1 tonelada, este es un símbolo de las ambiciones militares de Ucrania.
En agosto de 2025, Zelensky se fijó con confianza el objetivo de poner en producción en masa este tipo de armas a principios de 2026. Sin embargo, el ataque sorpresa provocó que esta hoja de ruta se estancara indefinidamente.
Los analistas internacionales analizaron rápidamente los detalles técnicos de esta línea de misiles. Aunque Kiev afirma que es un producto completamente nacional, muchos expertos señalan que este modelo de arma tiene muchas similitudes sorprendentes con la FP-5 Milanion británica.
Esta similitud sugiere que podría haber habido una transferencia de tecnología o una consultoría de diseño profunda de socios occidentales para ayudar a Ucrania a adquirir rápidamente capacidades de ataque de largo alcance en un contexto en el que la ayuda directa enfrenta muchas barreras políticas.
El incidente también reveló lagunas en el sistema de defensa puntual de las fábricas de defensa ucranianas. Aunque se ha reforzado la red de fuego antiaéreo, los ataques con misiles guiados de precisión siguen siendo una amenaza constante para las principales instalaciones de producción de armas.
La concentración de la línea de producción en lugares fijos los convierte en objetivos prioritarios en la lista de bombardeos del enemigo.
Actualmente, el ejército ucraniano está haciendo esfuerzos para encontrar soluciones alternativas, incluida la dispersión de las instalaciones de producción más pequeñas o la búsqueda de líneas de ensamblaje en los países vecinos para mantener la presión a largo plazo.
Mientras tanto, los ataques a la infraestructura de defensa continúan con alta intensidad, lo que obliga al gobierno de Kiev a reestructurar integralmente la estrategia para proteger los activos militares clave en los próximos meses de 2026.