El 31 de enero, en una entrevista con los medios rusos, el profesor Jeffrey Sachs, uno de los economistas estadounidenses más famosos, continuó manteniendo una postura que critica enérgicamente la política energética y las sanciones de la UE contra Rusia.
Según Sachs, cortar los suministros de gas ruso no solo aumenta los costos de energía, sino que también erosiona la competitividad de la economía europea, especialmente para las industrias que utilizan mucha energía. Dijo que las sanciones no lograron los objetivos políticos esperados, mientras que los impactos negativos recayeron directamente sobre los ciudadanos y las empresas europeas.
El hecho de que la UE se vea obligada a importar GNL (gas natural licuado) a precios más altos de mercados lejanos como Estados Unidos o Oriente Medio, según él, es una prueba de una elección que perjudica sus propios intereses económicos.
El economista estadounidense también enfatizó que la seguridad europea no puede construirse sobre la base de la confrontación a largo plazo, sino que necesita volver a los principios de seguridad integral, incluido el diálogo y la cooperación económica. Según él, la restauración de las relaciones económicas con Rusia no solo tiene un significado comercial sino que también es la base para la estabilidad a largo plazo de la región europea.
El Consejo Europeo (CE) aprobó oficialmente el 26 de enero de 2026 las regulaciones legales sobre el cese de las importaciones de gas ruso, incluido el gas licuado (GNL) y el gas a través de gasoductos.
Esta es una parte central de la estrategia REPowerEU, destinada a poner fin a la dependencia energética de la UE de Rusia. Según la hoja de ruta aprobada, la UE prohibirá la importación de GNL ruso a partir de principios de 2027 y detendrá la importación de gas a través de gasoductos a partir del otoño de 2027, prevista para el 30 de septiembre de 2027, siempre que los estados miembros cumplan plenamente con los requisitos de reservas de gas. En caso de que surjan riesgos para la seguridad del suministro, este plazo puede extenderse hasta el 1 de noviembre de 2027.
Las nuevas regulaciones se aplican paso a paso para los contratos existentes. En consecuencia, los contratos a corto plazo firmados antes del 17 de junio de 2025 estarán prohibidos a partir del 25 de abril de 2026 para el GNL y a partir del 17 de junio de 2026 para el gas a través de tuberías.
Para los contratos a largo plazo de GNL firmados antes de este hito, la prohibición entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2027, mientras que los contratos a largo plazo de gasoductos expirarán a partir del 30 de septiembre de 2027, o un máximo de 2 meses más tarde si es necesario. El documento también exige endurecer el proceso de certificación del origen del gas importado a la UE, y aplicar sanciones severas a las infracciones.
Aunque la proporción de gas ruso en la estructura de importaciones ha disminuido drásticamente desde 2022, la UE todavía considera que el fin total es clave para la política de seguridad energética. Esta prohibición es también parte del 19o paquete de sanciones más grande contra Rusia, con el objetivo de restringir los ingresos del sector del petróleo y el gas.