Según los medios de comunicación de Malasia, el secretario general de la AFC, Windsor John, enfatizó que la FAM debe resolver los problemas internos que surjan por sí misma, en lugar de esperar una intervención directa de la AFC. Esta opinión se expresó después de que varias asociaciones miembro en Malasia, incluida la Asociación de Fútbol de Malasia (PBMM), enviaran peticiones relacionadas con el proceso de gestión de la FAM.
Anteriormente, a finales de enero, todo el Comité Ejecutivo de la FAM dimitió simultáneamente, allanando el camino para un plan para reestructurar el aparato de liderazgo. Esta medida se produce en un contexto en el que el fútbol de Malasia se enfrenta al riesgo de sufrir medidas disciplinarias de la FIFA, en relación con las irregularidades prolongadas en la gestión y naturalización de jugadores.
La disolución del Comité Ejecutivo de la FAM ha sumido al sistema de fútbol de Malasia en una situación caótica. Muchas federaciones y asociaciones afiliadas han expresado su preocupación por la continuidad en la gestión, al tiempo que presionan a la FAM para que tenga pronto una solución para estabilizar la situación.
Fuentes de Harian Metro dijeron que FAM esperaba que la AFC actuara como intermediaria, apoyando el manejo de conflictos internos después de los cambios de personal. Sin embargo, la AFC rechazó esta solicitud y afirmó que la responsabilidad recae principalmente en la propia FAM en el trabajo con sus miembros.
Sin embargo, la AFC seguirá de cerca los acontecimientos en Malasia. Esta organización está promoviendo el establecimiento de un comité de supervisión independiente para monitorear el proceso de gestión, así como el trabajo electoral de la FAM en el futuro, con el fin de garantizar el cumplimiento de las normas de la FIFA y la AFC.
Anteriormente, los líderes de la AFC se habían comprometido a apoyar la reorganización de la FAM en una dirección moderada, evitando el escenario de ser sancionado severamente por la FIFA. Sin embargo, con una serie de escándalos que no se han resuelto por completo, el fútbol de Malasia todavía enfrenta una gran presión de la FIFA, la AFC y también del Gobierno de Malasia.