El fútbol de Malasia está pasando por un período de agitación cuando todo el Comité Ejecutivo de la Federación de Fútbol de Malasia (FAM) dimitió simultáneamente el 28 de enero, abriendo nuevas elecciones y arrastrando la carrera por el puesto de presidente a ser notable.
La retirada colectiva de la junta directiva se considera un hito que muestra la inestabilidad en el aparato de gestión del fútbol de este país. En este contexto, algunas figuras influyentes han expresado sus puntos de vista sobre la dirección de la reforma de la FAM.
Uno de los candidatos que anunció pronto su candidatura es Shahriman Zaharudin, presidente del Consejo Paralímpico de Malasia. Dijo que la FAM necesita una reorganización integral para restaurar la confianza de los aficionados, jugadores y socios. Desde el punto de vista de Shahriman, los miembros asociados deben ser conscientes de su responsabilidad ante su voto y considerar la cooperación con socios estratégicos que tengan suficiente capacidad para crear un cambio sustancial.
Por el contrario, el ex vicepresidente de la FAM Redzuan, Sheikh Ahmad, propuso una opción para devolver a la familia real a la posición de liderazgo más alta. Expresó su deseo de que Al-Sultan Abdullah Ri'ayatuddin Al-Mustafa Billah Shah, el Emir Pahang, quien solía ser líder de la FAM, regrese a la gestión para ayudar al fútbol de Malasia a superar el período difícil. Sin embargo, esta posibilidad también depende de la decisión personal de Sultan Abdullah.
Paralelamente a los cambios en el nivel de gestión, los clubes de Malasia también se muestran cautelosos en el tema del uso de jugadores naturalizados. El caso del defensa Gabriel Palmero en el Kuching City FC es un ejemplo típico. Este jugador fue suspendido por la FIFA durante 12 meses por estar relacionado con el caso de falsificación de documentos junto con otros jugadores, antes de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) suspendiera temporalmente la ejecución de la sentencia.
El cuerpo técnico del Kuching City FC dijo que no se apresurará a utilizar a Palmero porque este jugador no ha jugado durante mucho tiempo y necesita más tiempo para integrarse tácticamente. Esta cautela refleja la psicología común de los clubes malasios, en el contexto de los problemas legales relacionados con los jugadores nacionalizados que han creado una presión significativa sobre el fútbol de este país.