Los precios mundiales del oro siguen decepcionando a los inversores al registrar la segunda caída más profunda en un corto período de tiempo, con pérdidas de hasta el 4% en una sola sesión de negociación. Esta evolución se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha provocado mucha inestabilidad económica.
Actualmente, el precio del oro al contado se cotiza en torno a los 4,610,9 dólares por onza, el más bajo desde la fuerte venta masiva a principios de año, cuando este metal precioso alcanzó un máximo de casi 5,600 dólares por onza.
Sin embargo, muchos expertos siguen manteniendo una visión optimista sobre las perspectivas a largo plazo del oro. Tavi Costa, director ejecutivo de Azuria Capital, dijo que los fuertes ajustes actuales son solo fluctuaciones a corto plazo en un ciclo de aumento de precios mayor del metal precioso.

Según Costa, el factor central que apoya el precio del oro no radica en la psicología del mercado momentánea, sino en la estructura de la deuda pública cada vez más desequilibrada a nivel mundial, especialmente en Estados Unidos. A medida que aumentan los costos de pago de intereses de la deuda, los gobiernos tienden a priorizar las políticas monetarias flexibles para reducir la presión fiscal, creando así un entorno favorable para el oro.
Actualmente, la deuda pública total de Estados Unidos ha superado los 39 billones de dólares y podría alcanzar los 40 billones de dólares en el futuro debido al aumento de los costos de guerra.
Costa cree que, en comparación con la década de 1940, cuando las reservas de oro representaban alrededor del 51% de la deuda federal, actualmente esta proporción es solo de alrededor del 3%. Esto muestra que el margen de aumento del precio del oro sigue siendo muy grande si los países tienden a aumentar las reservas de metales preciosos.
Además, la tendencia de las economías emergentes a reducir las tenencias de bonos estadounidenses y a cambiar a la acumulación de oro también está fortaleciendo las perspectivas de aumento de precios a largo plazo. Al mismo tiempo, la posibilidad de que el dólar estadounidense se debilite en el futuro crea aún más impulso para el mercado de metales preciosos.

No solo el oro, sino que también se evalúa que las acciones de la industria minera se encuentran en la etapa inicial de un nuevo ciclo de crecimiento. Según Costa, el desequilibrio entre el alto precio del metal y la baja valoración de las empresas mineras es una gran oportunidad para los inversores.
Otro factor notable es que la oferta de oro se enfrenta a muchas limitaciones. En los últimos dos años, la industria minera casi no ha tenido nuevos descubrimientos de grandes minas, algo raro en la historia moderna. La razón principal proviene de los recortes de inversión prolongados después del ciclo anterior, lo que hace que la oferta futura se reduzca.
En este contexto, muchos expertos creen que los ajustes actuales del precio del oro podrían ser una oportunidad de acumulación, en lugar de una señal de reversión de la tendencia.
Este es el momento de construir activos, no de venderlos en pánico", enfatizó Costa.