El fuerte ajuste del precio del oro desde principios de año hasta ahora no es suficiente para cambiar las perspectivas a largo plazo del metal precioso. En el último informe de investigación, el departamento de análisis e investigación estratégica en profundidad del banco de inversión JPMorgan Chase (J.P. Morgan Global Research) continúa manteniendo una visión positiva, creyendo que los impulsores que llevaron el oro a máximos históricos todavía están presentes y pueden seguir apoyando al mercado en los próximos años.
Este banco pronostica que el precio medio del oro podría alcanzar alrededor de 6.000 USD/onza en el cuarto trimestre de 2026 y apuntar a 6.300 USD/onza a finales de 2027.
Según J.P. Morgan, la reciente caída de precios refleja principalmente un cambio en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos después de que la Fed emitiera señales más duras, en lugar de derivarse del debilitamiento de los factores fundamentales.
J.P. Morgan cree que el poder adquisitivo de los bancos centrales sigue siendo el pilar más importante para el mercado del oro. En un contexto en el que muchas economías continúan diversificando las reservas de divisas y reduciendo la dependencia del dólar estadounidense, se espera que la demanda de compra de oro del sector formal se mantenga alta a medio y largo plazo.
Además, el banco cree que el flujo de capital de inversión también puede mejorar a medida que el ciclo de tasas de interés se estabilice gradualmente. Si el dólar estadounidense se vuelve menos volátil y las expectativas de política monetaria se enfrían, es probable que la demanda de tenencia de oro como activo defensivo se recupere.
Desde una perspectiva macroeconómica, J.P. Morgan evalúa que los factores que impulsaron el fuerte aumento del precio del oro en los últimos tiempos aún no han cambiado significativamente. El gran déficit presupuestario de Estados Unidos, la tendencia al aumento del gasto presupuestario, la carga de la deuda pública, los riesgos geopolíticos y el proceso de diversificación de las reservas de los bancos centrales continúan sentando las bases para la tendencia alcista del metal precioso.
El informe también sugiere que la evolución del dólar estadounidense seguirá siendo una variable importante para el mercado del oro. En el escenario subyacente, se prevé que el dólar se estabilice gradualmente en los próximos 6-12 meses a medida que la economía estadounidense y las principales economías entren en una fase más equilibrada, reduciendo así la presión sobre el precio del oro.
A partir de los factores anteriores, J.P. Morgan cree que la reciente corrección puede considerarse una fase de revalocimiento del mercado en lugar de una señal de fin del ciclo alcista. Según este banco, a medida que la inestabilidad de la política monetaria disminuye gradualmente, los impulsores estructurales seguirán desempeñando un papel de liderazgo en la tendencia del precio del oro a largo plazo.