Polonia está investigando un nuevo sistema de defensa espacial para proteger los satélites y la infraestructura importante de las amenazas de alta tecnología. El proyecto llamado Sentinel Space Layer está diseñado como un escudo inteligente que combina la IA con armas de microondas de alta potencia.
Este sistema fue desarrollado por la empresa de tecnología de defensa polaca ARES Shield AI. Según el diseño, Sentinel Space Layer utilizará una red de radares y sensores avanzados para detectar, rastrear objetivos y proporcionar datos al sistema de armas.
El centro del sistema es la tecnología de microondas de alta potencia (HPM), capaz de emitir pulsos de energía potentes para desactivar el sistema electrónico del objetivo. Se cree que este método puede paralizar el dispositivo enemigo sin causar muchos fragmentos o daños inesperados.
Según los desarrolladores, Sentinel Space Layer está diseñado para proteger los satélites en órbita de las amenazas electrónicas y las armas modernas. El sistema también puede apoyar la defensa contra grupos de vehículos aéreos no tripulados para proteger la infraestructura importante en tierra y en el aire.
Según la empresa ARES Shield AI, los avances tecnológicos recientes han hecho que el desarrollo de nuevos sistemas de defensa sea más urgente que nunca. Muchos tipos de armas que antes solo aparecían en películas de ciencia ficción ahora se han convertido en una amenaza real en el campo de batalla y en el espacio.
ARES Shield AI dijo que el proyecto ha recibido un capital inicial de alrededor de 1 millón de zlotys polacos (equivalente a más de 270.000 dólares estadounidenses) de inversores privados. Esta financiación se utilizará para la fase inicial de investigación y desarrollo.
En los próximos 18 meses, el grupo de investigación planea construir el primer prototipo y llevar a cabo pruebas en tierra. Posteriormente, el sistema se probará en órbita y se llevarán a cabo demostraciones integradas con socios de defensa.
Según el plan, Sentinel Space Layer está diseñado para dirigirse a los países aliados de la OTAN, así como a las fuerzas armadas europeas. Si el progreso es favorable, el sistema podría alcanzar su capacidad operativa completa en los próximos 5 años.