La empresa de defensa británica QinetiQ acaba de lanzar el receptor de posicionamiento Q40, diseñado para mejorar la capacidad de localizar posiciones en el campo de batalla en condiciones de interferencia o ataque electrónico.
Se espera que el sistema ayude a las fuerzas armadas a mantener la conciencia de la situación en tiempo real, aumentando así la eficacia del combate.
El Q40 proporciona datos de posicionamiento, guía y tiempo (PNT) precisos para muchas plataformas, incluidos soldados, vehículos terrestres, drones e incluso municiones guiadas.
Según el desarrollador, el dispositivo permite a los usuarios conocer la ubicación de objetivos y fuerzas aliadas incluso cuando las señales de satélite están interrumpidas o falsificadas, lo cual es un desafío común en la guerra moderna.
La diferencia del Q40 radica en su arquitectura multicapa. En lugar de depender de una sola señal de satélite, el sistema puede cambiar automáticamente entre muchas frecuencias y diferentes fuentes de señal cuando es atacado electrónicamente.
El dispositivo también integra métodos de posicionamiento no satelital, lo que ayuda a mantener el funcionamiento continuo en entornos hostiles.
QinetiQ ofrece dos variantes principales, MicroStrike para municiones guiadas de precisión y MicroPNT para vehículos, dispositivos portátiles de soldados y aviones no tripulados. Este diseño flexible permite el despliegue en muchas plataformas militares diferentes.
El Q40 se desarrolló en el marco de un programa de cooperación con el Ministerio de Defensa británico. Un punto notable es que el sistema no está sujeto al control de las regulaciones ITAR de Estados Unidos, por lo que los países aliados pueden acceder y comprar más rápido que muchas otras tecnologías de defensa.
Según QinetiQ, el alto rendimiento, la fuerte capacidad de resistencia al ruido y la cadena de suministro estable hacen del Q40 un equipo atractivo para las fuerzas armadas modernas.
En el contexto de la guerra electrónica cada vez más común, garantizar la precisión de la navegación se considera un factor clave, e incluso puede convertirse en un arma no tradicional en el campo de batalla futuro.