Las actividades de grupos de voluntarios como Hanoi Xanh son muy valiosas.
Desde principios de año hasta ahora, se han organizado docenas de campañas, contribuyendo a limpiar el medio ambiente, despejar el flujo y difundir el mensaje de vida verde a la comunidad.
A partir de esas pequeñas pero prácticas acciones, muchas personas comenzaron a preocuparse más por el medio ambiente, dándose cuenta de que una botella de plástico tirada en el canal hoy podría existir décadas después.
Sin embargo, también es necesario mirar directamente a la realidad, los grupos de voluntarios, por muy entusiastas que sean, no pueden reemplazar la responsabilidad de toda la sociedad.
Un grupo de unas pocas docenas de personas que recogen basura los fines de semana no puede seguir a miles de personas que tiran basura todos los días.
Un canal que acaba de ser limpiado hoy podría volver a inundarse de basura en solo unos días si la conciencia pública no cambia.
Esa es la paradoja que existe en muchas ciudades, la gente que limpia la basura no puede terminar, la gente que tira la basura todavía está tranquila.
Muchos canales, arroyos y lagos en Hanoi se han renovado con un coste muy elevado, pero después de un tiempo, vuelven a aparecer los residuos, el agua vuelve a estar contaminada y el mal olor vuelve a salir.
La causa profunda no es la falta de personas que limpien la basura, sino que todavía hay demasiadas personas que carecen de conciencia.
Cuando se habla de protección ambiental, muchas personas suelen pensar en grandes campañas. En realidad, lo más simple es no tirar basura indiscriminadamente.
No arrojar bolsas de plástico al canal, no tirar basura a las alcantarillas, no convertir estanques y lagos en vertederos de residuos.
Si todos pudieran hacer eso, los canales estarían limpios desde hace mucho tiempo. Pero la experiencia práctica muestra que solo la propaganda no es suficiente, debe haber sanciones lo suficientemente fuertes.
La ley vietnamita actual tiene regulaciones completas para sancionar los actos de tirar basura, causando contaminación ambiental. El problema es que la detección y el manejo en muchos lugares no son frecuentes, no son lo suficientemente disuasorios.
Si una persona que tira basura es castigada severamente, no solo se trata de una infracción, sino también de una advertencia para muchas otras personas.
No se puede permitir que la gente consciente vaya a limpiar, mientras que la gente inconsciente destruya despreocupadamente. La protección del medio ambiente debe comenzar con la responsabilidad de cada individuo.
Los jóvenes están haciendo muy bien su trabajo. Han contribuido con esfuerzo y tiempo para limpiar los canales contaminados.
El resto pertenece a la comunidad y a las agencias funcionales.
Cada ciudadano necesita cambiar su comportamiento, el gobierno necesita fortalecer la inspección, la supervisión y sancionar severamente los casos de violación.
Una ciudad verde es creada por ciudadanos que no tiran basura desde el principio.