La historia en el puente Son Mua muestra una mentalidad de inversión descoordinada, carente de visión en la implementación de proyectos de infraestructura de transporte.
Según el diseño, toda la línea tiene más de 437 metros de largo, de los cuales la parte principal del puente tiene más de 179 metros. Es decir, el puente es solo una parte del conjunto.
Pero surge la paradoja, la parte "vertebral" está terminada, pero el camino de acceso aún no está disponible.
La consecuencia es que toda la obra no puede funcionar, convirtiéndose en un bloque de hormigón expuesto a la lluvia y al sol, perdiendo valor día a día.
La Junta de Gestión de Proyectos Regionales de Son Tay, el inversor del proyecto, cree que la carretera de acceso está atascada en la planificación de la ruta Truong Son Dong que entra en la cabecera del puente, debe ajustarse localmente, por lo que se prolonga el progreso.
Pero este detalle plantea la pregunta de por qué se está implementando un proyecto de infraestructura de transporte cuando los factores fundamentales como la planificación y el terreno no se han resuelto por completo.
Esto no se puede culpar al "objetivo" sino a un error en la fase de preparación de la inversión. El principio básico de la gestión de proyectos es garantizar la viabilidad general antes de iniciar la construcción.
La planificación todavía está atascada, cuando el terreno no está limpio, la implementación de la construcción no es diferente a poner la punta delante de la raíz.
No solo es un desperdicio de presupuesto, sino que el retraso también conlleva una serie de costos incurridos.
Los contratistas tienen que detener la maquinaria y el equipo esperando, los costos de gestión aumentan día a día. Si se retiran los equipos, también se incurren en costos de transporte adicionales. Estas cantidades de dinero, después de todo, siguen siendo una carga social.
Más notablemente, la falta de sincronización del proyecto refleja una enfermedad familiar en la inversión pública, cada uno hace lo suyo, falta de coordinación, falta de supervisión constante.
El problema no se detiene en la técnica o los procedimientos, el núcleo es la responsabilidad. ¿Quién decide implementar cuando la planificación no se ha completado?
¿Quién es responsable cuando el progreso se prolonga, causando un desperdicio de decenas de miles de millones de VND?
Si estas preguntas no se responden claramente, los "puentes sin acceso" seguirán repitiéndose.
La ley sobre inversión pública ha estipulado claramente la responsabilidad personal, la responsabilidad del jefe en cada etapa.
Pero si la autocrítica solo se detiene en aprender de la experiencia, será difícil establecer la disciplina.
Una obra de transporte que debería haber abierto oportunidades de desarrollo para la localidad, conectando a la gente, impulsando la economía, pero cuando carece de visión y responsabilidad, se convierte en un "simbolo" de despilfarro.
El puente Sơn Mùa de hoy es una advertencia, la inversión pública no solo necesita dinero, sino también seriedad, transparencia y una mentalidad de gestión que no acepte los "cuellos de botella" desde el principio.