Solo un pequeño cuello de botella, pero las consecuencias se extienden por kilómetros.
3 colisiones de tráfico muestran una vez más que los atascos no son solo por la infraestructura sino también por los accidentes y detrás de los accidentes está la conciencia humana.
Las autopistas se invierten con la esperanza de compartir el fuego de las carreteras nacionales, acortar el tiempo de viaje y promover el desarrollo económico.
Sin embargo, desde antes del Año Nuevo Lunar hasta ahora, no pocos choques han ocurrido en autopistas y carreteras nacionales clave.
El punto en común es que con solo un accidente, toda la ruta puede estar gravemente congestionada, porque la autopista está diseñada de forma cerrada, sin muchas salidas.
Es necesario mirar directamente a la esencia del problema, la infraestructura limitada puede hacer que los coches circulen lentamente, la densidad sea alta pero el flujo de vehículos siga moviéndose.
Mientras tanto, un accidente puede provocar el bloqueo total de los carriles, vehículos de rescate y ambulancias deben acercarse a la escena, y las fuerzas funcionales necesitan tiempo para inspeccionar y despejar.
En ese momento, la congestión ya no es una cuestión de "un poco de retraso", sino de detenerse por completo, extendiéndose durante horas.
No se puede negar la necesidad de seguir invirtiendo y completando la infraestructura. Es necesario ampliar los carriles y añadir sistemas de vigilancia y alerta temprana.
Pero si la conciencia del conductor no va de la mano, no importa cuán moderna sea la infraestructura, será difícil garantizar la seguridad absoluta.
Un camino más ancho no significa que se permita conducir más rápido; una mejor superficie de carretera no permite ser más subjetivo.
Los atascos de tráfico debido a la infraestructura obsoleta son algo que se puede superar con capital de inversión y tiempo. Pero los atascos de tráfico debido a accidentes, debido al desprecio por las normas de seguridad, son un problema de conciencia, algo que no se puede resolver solo con hormigón y asfalto.
Construir la civilización del tráfico no es un eslogan, sino acciones en la práctica.
Es decir, que cada conductor debe cumplir con la velocidad, mantener la distancia, no usar alcohol al conducir, no usar teléfonos que causen distracción.
Esa es la iniciativa de descansar cuando está cansado, ceder el paso de acuerdo con las regulaciones, comportarse de manera responsable con la comunidad.
Cada accidente no solo causa bajas, daños a la propiedad, sino que también paraliza el flujo económico, afectando a miles de personas inocentes detrás.
Perfeccionar la infraestructura es responsabilidad del estado, pero mantener el flujo de vehículos fluido y seguro debe comenzar por el volante de cada persona.
Los atascos pueden originarse en calzadas estrechas, pero son largos y graves, generalmente comenzando con una conciencia estrecha.
Solo cuando la conciencia se amplía, el camino será realmente fluido.