La interrupción del suministro de combustible en una autopista vital durante más de 20 días no es simplemente un asunto de negocios.
La autopista está diseñada para vehículos que circulan continuamente, a alta velocidad, con estacionamiento restringido. Cuando no hay un punto de reposo legal y totalmente autorizado, el conductor del vehículo cae en una posición pasiva.
Los vehículos de larga distancia se ven obligados a calcular el nivel de combustible cerca del umbral. Incluso un pequeño error puede provocar que el vehículo se averíe en medio de la ruta.
En la autopista, detener el coche por falta de gasolina conlleva un gran riesgo de accidentes en cadena, especialmente por la noche o cuando la densidad de vehículos es alta. No solo es inconveniente, sino que también es un peligro directo para la vida humana.
Las opciones temporales, como colocar tanques móviles o utilizar bidones de gasolina para repostar, solo resuelven la parte superficial.
Esta es una solución improvisada, que plantea riesgos potenciales de incendio y explosión, difícil de controlar la calidad y el proceso de seguridad contra incendios.
Mientras tanto, la infraestructura de las gasolineras ya está disponible, solo hay problemas en los procedimientos y disputas legales.
Si no hay un mecanismo de coordinación intersectorial flexible, que emita licencias de operación temporales mientras se espera que se resuelva por completo, entonces la gente seguirá siendo el lado que asuma los riesgos.
El problema aquí no es la falta de soluciones técnicas, sino la falta de decisión en la gestión.
Una disputa que se prolonga durante muchos meses sin resolver muestra que el proceso de manejo sigue siendo engorroso, careciendo de un mecanismo de responsabilidad claro.
Mientras tanto, la demanda de tráfico durante el Tet es algo que se puede predecir muy pronto. No se puede decir que sea "inesperado".
Si la situación de falta de gasolineras en la autopista continúa, las operaciones de transporte de pasajeros y mercancías se verán directamente afectadas.
Las empresas tienen que ajustar las rutas, aumentar los costos y generar tiempo. La gente puede verse obligada a abandonar la autopista temprano para buscar gasolineras fuera, lo que aumenta la presión sobre las carreteras locales, lo que implica atascos y accidentes potenciales.
La autopista se invierte para acortar el viaje y mejorar la eficiencia del transporte. Pero si la infraestructura auxiliar no se opera sincrónicamente, ese beneficio se reduce significativamente.
Una autopista no puede ser "perfecta" sin servicios esenciales como el combustible.
Durante los días de Tet, lo que la gente necesita no son explicaciones vagoras sobre los trámites, sino las gasolineras iluminadas y que funcionen según las normas.
Garantizar el suministro de gasolina y petróleo en la autopista no es solo un asunto económico, sino una responsabilidad de proteger la seguridad de la vida de los participantes en el tráfico.