La exención de tarifas de autobús y tren es un paso importante para cambiar los hábitos de viaje de las personas, reduciendo la dependencia de los vehículos personales.
Para cambiar ese hábito, no se puede simplemente hacer un llamamiento con lemas, sino que hay que crear beneficios para que la gente cambie voluntariamente.
Para los estudiantes o trabajadores, los gastos de viaje mensuales no son pequeños. Cuando son gratuitos o reciben un fuerte apoyo en los precios de los billetes, el transporte público se vuelve más atractivo.
Un viaje en autobús ya no es solo una opción "económica", sino que se está convirtiendo gradualmente en un hábito de viaje diario.
Cuantas más personas lo usen, mayor será el efecto de contagio, formando gradualmente una cultura de transporte público, algo que muchas ciudades en los países desarrollados han estado haciendo durante mucho tiempo.
Lo importante es que esta política apunte directamente al grupo objetivo con la mayor probabilidad de cambiar de comportamiento. Los estudiantes son una fuerza joven, fácil de adaptarse al nuevo modelo de transporte.
Los trabajadores de las zonas industriales tienen la necesidad de moverse con frecuencia, en rutas fijas. Si se puede sacar a estos grupos de las motocicletas para subir a los autobuses y trenes, la presión del tráfico se reducirá significativamente.
No solo reduce la congestión, sino que los beneficios ambientales también son muy claros. Que cada persona reduzca una motocicleta en la carretera reduce las emisiones, reduce el ruido y reduce la presión sobre la infraestructura urbana.
Esta es una base importante para promover el proceso de transición al transporte verde, un objetivo que Hanoi está persiguiendo.
Sin embargo, la entrada gratuita es solo una parte del problema.
La gente no renunciará a los coches personales si el transporte público es lento, inconveniente o carece de conexión. Por lo tanto, junto con la política de apoyo a los precios, la ciudad debe seguir invirtiendo fuertemente en la calidad del servicio.
El hecho de que Hanoi haya puesto en funcionamiento 52 autobuses eléctricos más, elevando el número total de autobuses eléctricos y de energía verde a casi 800 vehículos, muestra la dirección correcta.
Los coches más limpios, más modernos y más silenciosos crearán una experiencia positiva para los pasajeros.
Pero lo que la gente necesita aún más es una red de cobertura amplia, puntual y una conexión conveniente entre autobuses, trenes y zonas residenciales, escuelas y parques industriales.
Un sistema de transporte público solo es realmente atractivo cuando la gente se siente más conveniente o al menos no más inconveniente que los vehículos personales.
Por lo tanto, la exención de peaje en los autobuses debe verse como una inversión para el futuro urbano, no simplemente como apoyo para los gastos de viaje.
La gente cambia más al transporte público, la ciudad reducirá la congestión, los accidentes, la contaminación y la presión de la infraestructura.
Los beneficios sociales a largo plazo son mucho mayores que el presupuesto inicial gastado.