A mediados de junio de 2023, entré en el Centro de Comunicación Multimedia del periódico Lao Dong como colaborador todavía muy desconcertado. Hasta ahora, ese viaje ha cumplido 3 años y tengo la suerte de convertirme en reportero oficial del periódico.
Creciendo desde las "primeras veces".
Mirando hacia atrás en el camino recorrido, lo que más aprecio es la oportunidad de trabajar en un entorno profesional, lleno de entusiasmo y siempre dispuesto a guiar a los jóvenes.
En los primeros días, todavía estaba confundida con el trabajo de lectura offline, mi voz no era completa y mi forma de expresarme era limitada. Gracias a la guía dedicada de mis colegas, perfeccioné gradualmente mis habilidades profesionales. A partir de las lecturas offline de noticias habituales, tuve la oportunidad de participar en la presentación de noticias cortas diarias, programas de entrevistas, charlas con expertos e invitados, a través de las cuales aprendí más experiencia en el trabajo.
3 años en la profesión es el viaje de muchas "primeras veces". Son las primeras veces que se quedan despiertos hasta tarde para completar el programa, los días de vagar por el campo en el clima severo, o la presión de tener que actualizar la información en el flujo de noticias continuo.
Recuerdo los días que trabajé con mis colegas en eventos que sirvieron al trabajo de propaganda para el desfile militar, el desfile que conmemoraba el 80 aniversario de la exitosa Revolución de Agosto y el Día Nacional del 2 de septiembre. Hubo días en que el trabajo duró hasta altas horas de la noche para poder transmitir imágenes e información a los lectores. A través de esas experiencias, entendí mejor la urgencia y la responsabilidad de la profesión periodística.

Una de las huellas más memorables es el momento en que el tifón Yagi tocó tierra en el norte. Cuando muchas personas buscaron refugio seguro, los reporteros todavía estaban presentes en el lugar para reflejar la evolución de los desastres naturales y el trabajo de rescate. En condiciones de fuertes lluvias, inundaciones y muchos riesgos de inseguridad, yo y mis colegas seguimos a las fuerzas funcionales a las áreas afectadas para registrar la realidad.
Esos días me ayudaron a entender que detrás de cada noticia hay el esfuerzo de muchas personas. Cada viaje de trabajo no es solo una oportunidad para recopilar información, sino también una lección sobre el espíritu de responsabilidad, la dedicación y el significado de brindar al público información precisa y oportuna.
El privilegio de tocar las vidas y difundir el compartir
Durante mi trabajo, me asignaron monitorear el campo de la salud. Los hospitales desde el nivel central hasta el local se han convertido en lugares donde estoy presente regularmente para registrar los temas de actualidad del sector.
Hacer periodismo en este campo requiere que los reporteros no solo sigan de cerca los eventos y las políticas de salud, sino que también se acerquen a la realidad de la vida de los pacientes. A través de los viajes, tengo la oportunidad de realizar series de artículos sobre prevención y control de epidemias, propaganda de políticas de salud, educación para la salud pública y advertencias sobre los riesgos que afectan la salud de las personas.
Sin embargo, lo que deja más pensamientos no son solo los números o los problemas profesionales. Esas son las historias detrás de las puertas del hospital.
He conocido a muchas familias en circunstancias difíciles, pacientes que tienen que luchar contra la enfermedad mientras que la carga de las tarifas hospitalarias recae sobre los hombros de sus seres queridos. Hay padres que se sientan en silencio junto a las camas de sus hijos, preocupados por cada día de tratamiento posterior. Hay pacientes que tienen que enfrentarse a un largo camino por delante, pero las condiciones económicas son demasiado ajustadas.
Esas reuniones me hicieron darme cuenta de que la prensa no solo tiene el papel de reflejar la información, sino que a veces también puede contribuir a conectar el compartir en la comunidad.

A través de la sección "Vida" y el Fondo Corazón de Oro del periódico Lao Dong, tengo la oportunidad de escribir sobre circunstancias que necesitan ayuda. Cada vez que un artículo recibe la atención de los lectores, cuando los corazones bondadosos se unen para ayudar a los pacientes a superar las dificultades, siento aún más claramente el valor humano de la profesión periodística.
Hay circunstancias en las que, después de que se publicó el artículo, recibieron apoyo adicional para los costos de tratamiento, y tuvieron más motivación para continuar su viaje de tratamiento. Esos momentos me ayudaron a entender que una obra periodística, aunque pequeña, todavía puede contribuir a difundir cosas positivas en la sociedad.
Siempre pienso que hacer el trabajo que amo es una suerte. Con la profesión periodística, esa suerte se multiplica cuando el trabajo de cada día brinda la oportunidad de conocer a diferentes personas, escuchar diferentes historias y presenciar muchos buenos valores en la vida.
3 años bajo el techo del periódico Lao Dong es un viaje de experiencias, lecciones y madurez. De un colaborador todavía muy desconcertado a convertirse en reportero oficial, entiendo que todavía hay mucho que aprender y practicar por delante.
Cada programa completado, cada viaje de trabajo o cada historia sobre vidas ayudadas por la comunidad es una motivación para que siga esforzándome. Para mí, lo más valioso que aporta la profesión periodística no son solo los conocimientos o la experiencia profesional, sino también la oportunidad de tocar vidas, presenciar el poder de la bondad y contribuir con una pequeña parte a la difusión de buenos valores en la sociedad.