Los registros en áreas como el mercado de Ba Chieu, el mercado de Nguyen Tri Phuong o las calles Nguyen Trai, Cach Mang Thang Tam, Hai Thuong Lan Ong...
muestran que la situación del comercio desenfrenado en las aceras se ha rectificado significativamente.Sin embargo, la realidad muestra que el restablecimiento del orden en las aceras no es realmente sostenible.Las aceras en calles como Le Thanh Ton, Phan Chu Trinh, Phan Bo Chau, Nguyen Thai Binh, Nguyen Thi Minh Khai...todavía están invadidas para el comercio y el estacionamiento de motocicletas.
Recientemente, el Departamento de Construcción de la ciudad de Ho Chi Minh ha emitido nuevas directrices sobre el uso temporal de aceras y calzadas. Los casos en los que se permite el uso temporal incluyen la organización de eventos políticos y sociales, actividades culturales y deportivas; prevención, control y superación de las consecuencias de los desastres naturales; servicio de construcción; organización de funerales y bodas; o estacionamiento cuando sea necesario. En comparación con las regulaciones anteriores, la ciudad de Ho Chi Minh ya no permite el uso de aceras como lugares para negocios de servicios y comercio de bienes.
Estadísticas del Departamento de Construcción, después de más de un año de implementar el uso piloto temporal de aceras, la ciudad ha recaudado alrededor de 7 mil millones de VND de actividades culturales, disposición de servicios públicos y comercio. Esta política se considera que contribuye a restablecer el orden urbano y crear condiciones para que las personas se registren para usar las aceras legalmente.
Sin embargo, el proceso de implementación todavía carece de sincronización entre las localidades. Algunos lugares todavía permiten que ocurra la situación de invasión, causando indignación pública sobre la transparencia y la equidad en la gestión.
Según el Dr. Huynh The Du, profesor de Políticas Públicas en la Universidad Fulbright Vietnam, la realidad en Ciudad Ho Chi Minh muestra que las campañas de "lanzamiento" para tratar las aceras a menudo solo crean un efecto a corto plazo. Cuando la presión de ganarse la vida todavía existe, el comercio en las aceras volverá rápidamente.
El Sr. Du cree que es necesario ver la venta ambulante como parte de la economía urbana, donde se absorbe una gran cantidad de mano de obra poco cualificada. Si no hay soluciones alternativas para los medios de vida, una simple prohibición podría poner a muchas personas en una situación más precaria.
Además, la planificación espacial debe ir por delante, como probar áreas de venta concentradas, mercados nocturnos o calles gastronómicas; regular horarios flexibles en algunas calles; diseñar carritos y puestos sincronizados para garantizar la estética urbana. Al mismo tiempo, la ciudad puede aplicar la tecnología en la concesión de licencias, el cobro de tarifas transparentes y la gestión de la higiene y la seguridad alimentaria.
La política también debe tener en cuenta el factor de la conversión profesional. Para las personas mayores o a las que les resulta difícil adaptarse al modelo de venta centralizada, es necesario contar con programas de formación de habilidades, apoyo al acceso al microcrédito o integrarlos en programas de bienestar urbano.