El área de trabajo necesita estar completamente iluminada. Una oficina luminosa, especialmente con luz natural, ayuda a mejorar el estado de ánimo, aumentar la capacidad de concentración y el rendimiento laboral. Por el contrario, sentarse en un rincón oscuro o un área poco iluminada puede causar fatiga visual, reducir la eficiencia laboral y afectar la visión a largo plazo.
No se deben colocar asientos justo debajo de la viga del techo. Las estructuras de vigas grandes encima de la cabeza pueden crear una sensación de pesadez, causando estrés psicológico e incomodidad al trabajar durante mucho tiempo. Si no se puede cambiar la posición, se puede reducir el impacto ajustando la luz, el techo falso o organizando el interior de manera razonable para que el espacio sea más cómodo.
Debe evitar sentarse directamente frente al pasillo o a los pasillos. Esta zona es frecuentemente transitada, lo que puede distraer, perder la concentración y reducir el rendimiento laboral. Si es necesario sentarse en esta posición, puede utilizar tabiques bajos, plantas verdes o reorganizar el escritorio para crear una sensación más privada y estable.
Además, la posición sentada también debe garantizar una visión razonable. Debe sentarse en un lugar donde se pueda observar la puerta o el espacio circundante sin tener que girar continuamente. Esto ayuda a reducir la sensación de pasividad, aumentar la iniciativa y la comodidad al trabajar.
La distancia entre los escritorios también debe organizarse razonablemente para garantizar una privacidad suficiente, evitando la sensación de estar abarrotado pero aún conveniente para intercambiar cuando sea necesario. Un espacio demasiado cerrado puede causar fácilmente congestión, mientras que demasiado abierto hace que los empleados se distraigan fácilmente.