Limpiar regularmente, tratar las manchas a tiempo y voltear los colchones periódicamente son formas sencillas de ayudar a que el sofá esté siempre limpio, limitar los daños y prolongar su vida útil.
Aspirar con regularidad
La aspiración periódica ayuda a eliminar la suciedad acumulada en la superficie y las grietas del sofá. Debes usar una cabezal de aspiración especializada para muebles para limpiar el envoltorio sin dañar el material. Si no tienes aspiradora, puedes usar una toalla suave seca para limpiar la suciedad.
Trata las manchas tan pronto como aparezcan
Las manchas de comida y bebida que se derramen deben tratarse lo antes posible para evitar que se filtren profundamente en la superficie del asiento. Usa una toalla limpia con buena capacidad de absorción para absorber ligeramente el líquido, limita frotar con fuerza para evitar que la mancha se extienda o dañe el revestimiento.
Volcar y girar el amortiguador periódicamente
Para los modelos de sofás con colchones separados, se debe voltear y girar el colchón con frecuencia para distribuir uniformemente la fuerza de impacto. Esta forma ayuda a limitar el hundimiento o el desgaste local del colchón, manteniendo la silla siempre suave y duradera.