En medio de la escena familiar cuando el Manchester City levanta la copa, algo que seguramente causará más dolor al Arsenal, todavía aparecen detalles notables en Wembley.
Uno de ellos fue una conversación bastante larga entre Pep Guardiola y Thomas Tuchel cuando el entrenador español avanzó para recibir la Copa Carabao. Guardiola se mostró emocionado como si fuera el primer título en su gloriosa carrera en el Man City.
Mientras tanto, Declan Rice, que todavía está esperando el título con el Arsenal, también tuvo un intercambio más largo con Tuchel antes del partido. Este centrocampista parece ser el más afectado por la derrota, lo que refleja claramente el estado de ánimo general de todo el equipo.
Se puede decir que nadie en el Arsenal está decepcionado de la misma manera que después del empate contra el Wolves, porque entienden claramente su verdadero objetivo. Por el contrario, el Man City está empezando a hablar más sobre aprovechar este impulso para continuar la carrera por el título de la Premier League. Guardiola, una vez más, parece lleno de energía gracias al efecto que aportan jugadores jóvenes como Nico O'Reilly.

La Copa Carabao siempre tiene su propio significado, pero lo más importante es su impacto en el resto de la temporada. Guardiola celebró con emoción, incluso más de lo habitual, levantando la quinta copa de su carrera en este torneo, un récord sin precedentes.
Aunque muchas personas mencionaron factores psicológicos y motivacionales, no pocos aficionados presentes en Wembley prestaron más atención al estado físico de ambos equipos. Tanto el Arsenal como el Man City mostraron signos de agotamiento.
Arteta admitió que este es el partido número 50 del Arsenal esta temporada, mientras que el Man City también está erosionado por un calendario apretado, incluida la Copa Mundial de Clubes de la FIFA.
Eso explica en parte por qué el partido careció de jugadas nítidas y oportunidades claras, y al mismo tiempo aparecieron no pocas situaciones de manejo técnico impreciso, especialmente por parte del Arsenal.
Dentro del Arsenal, muchas personas ven esto simplemente como un día de "no hacer nada bien". Y creen que esta derrota no es demasiado grave, porque el equipo todavía tiene objetivos mayores por delante.
Esa es también la razón por la que la estrategia de dividir el equipo de Tuchel en la selección inglesa es muy valorada, lo que ayuda a los pilares como Rice a tener más tiempo para recuperarse. Sin embargo, la diferencia en el campo es innegable.
Rodri tuvo la mejor actuación desde que regresó de una lesión, controlando completamente el centro del campo. Bernardo Silva y Rayan Cherki aportaron la creatividad necesaria, mientras que al Arsenal le faltaban esos elementos.
Ambos equipos no presionaron con tanta fuerza como se esperaba, pero el Man City lo hizo aún mejor. Cuando el Arsenal intentó arrastrar el partido a un punto muerto, el City resistió pacientemente, antes de aprovechar el espacio para desarrollar la técnica de Cherki y Silva.
Los Gunners simplemente no tienen opciones similares. La ausencia de Martin Odegaard y Eberechi Eze hace que la creatividad disminuya significativamente. Algunos jugadores del Arsenal todavía ven el partido en una dirección positiva, cuando obligan a James Trafford a realizar muchas paradas y a veces encajan el balón en la portería, mientras que el Man City no crea demasiadas oportunidades. Sin embargo, eso lleva al problema central: la posición del portero.
El error de Kepa Arrizabalaga en el primer gol encajado fue decisivo. Si hubiera manejado bien el centro de Cherki, el partido podría haberse prolongado hasta la prórroga. Si David Raya hubiera sido titular, el resultado podría haber sido diferente.
Pero esas suposiciones no cambian la realidad. Arteta sigue firme en su elección, porque cree que el cambio afectará la cultura del equipo. Sin embargo, en una final, el factor pragmático a veces debe ponerse por encima.
Más importante aún, este partido también fue una batalla de ingenio táctico entre los dos entrenadores. Guardiola mostró una vez más su flexibilidad al ajustar su estilo de juego en la segunda mitad, pasando a una defensa profunda en lugar de un pressing de alto nivel.
Ese cambio puso al Arsenal en un callejón sin salida. Martin Zubimendi tuvo un partido por debajo de su nivel, su capacidad de despliegue de balón fue limitada y las combinaciones fueron interrumpidas continuamente.

El problema del personal también contribuye a marcar la diferencia. Si tienen a Odegaard y Eze, Havertz podría ser empujado más arriba, ayudando al Arsenal a ser más diverso en ataque. Por el contrario, el Man City aprovecha bien el espacio con Rodri, Silva, Cherki y O'Reilly.
Arteta claramente tiene mucho que calcular antes de la importante revancha en la Premier League. Pero los Citizens tampoco pueden ser subjetivos, porque si ambos equipos continúan jugando de esta manera, el partido podría volver a estancarse. Sin embargo, el factor psicológico aún puede marcar la diferencia.
Finalmente, Guardiola superó una vez más a Arteta en la batalla de ingenio. Y eso es un recordatorio de que el antiguo alumno todavía tiene un largo camino por delante.
Para avanzar hacia el partido del 19 de abril, Arteta tendrá que encontrar una manera de lidiar con el sistema de presión del Man City, y al mismo tiempo hacer elecciones de personal más precisas. En cuanto a Guardiola, demostró que siempre tiene una nueva idea para mantener el escenario familiar repitiéndose.