Mohamed Salah no pudo contener las lágrimas el día que cerró su glorioso viaje de casi una década con el Liverpool, cuando el equipo de Anfield empató 1-1 con el Brentford en la jornada 38 de la Premier League.
El partido en Anfield fue como una ceremonia de agradecimiento para Salah, quien se ha convertido en un símbolo inmortal del Liverpool desde que se unió al club en 2017 bajo Jurgen Klopp.
Justo antes de que comenzara el partido, las gradas estaban cubiertas con pancartas para Salah. Destaca entre ellas una pancarta gigante con las palabras: "De grandioso a glorioso, Salah es nuestro rey".
En su última aparición en Anfield, Salah aún dejó una huella familiar. En el minuto 58, la estrella egipcia realizó una asistencia con el exterior de la pierna derecha para que Curtis Jones abriera el marcador. Esa fue también su asistencia número 120 en la Premier League.
Anteriormente, Salah casi crea una obra maestra con un disparo curvo con su pie izquierdo característico, pero el balón golpeó el poste ante el pesar de todo el estadio.
Sin embargo, los aficionados todavía presenciaron la versión más familiar de Salah. Esas son las aceleraciones por la banda derecha, las situaciones de regate repentinas y la capacidad de agitar la defensa rival.
El momento más conmovedor llegó en el minuto 73, cuando Salah fue sustituido entre los resonantes aplausos de todas las gradas de Anfield. El delantero egipcio rompió a llorar, abrazó a sus compañeros de equipo, levantó la mano para agradecer a los aficionados antes de inclinarse para besar el césped de Anfield por última vez.
Después de 9 años, 257 goles y una serie de títulos grandes y pequeños, Salah dejó el Liverpool como una verdadera leyenda del equipo de Merseyside.